Sus ojos claros le miraban sin pestañear de arriba hacia abajo. Cerró y abrió sus ojos esperando que lo que veía, era solo un sueño o su mente jugaba con él. ¿ Acaso su mejor amigo vestía mejor de lo qué podía imaginar? — Ya basta, Rebekah.- Le pidió sintiéndose incómodo ante como le miraba tratando de encontrar a el Elijah que siempre vestía sencillo. - No me mires como si no fuese el Elijah de siempre. — Pero es que no pareces el Elijah de siempre. - Habló ahora su hermano Sam pasando sus dedos por el cuello del abrigo puesto en su hermano -¿ Quién te vistió como un Idol? — No seas exagerado. — No es exageración.- Hablaron al unísono Robert y Sam. — Estás demasiado bien vestido, y... - Se acercó a él y Sam lo olfateó.- Hueles a perfume del más caro. — Atalaya.- Habló Rebekah.-

