Arvid podía sentir la mirada de ella centrada en él, su pecho subió al momento que la vio de reojo y ella solo evadió la mirada. En unos minutos se encontraban en la cima, aquel cerro desde abajo se veía como si no tenía espacio arriba, sin embargo, estando ahí se podía notar lo espacioso que era, quizás había una hectárea de terreno, pero repléto de distintos tipos de locales. Buscó un lugar para estacionar su coche, al estacionarse apagó el auto y miró a Kris. —¿Quieres acompañarme a dar una vuelta? —¿Lo preguntas recién? —, reprochó al mirarlo —Me traes en contra de mi voluntad, como si entre tú y yo existiera una gran amistad, y déjame decirte que no la hay, no hay absolutamente nada —, sus ojos ya picaban. Ella se sacó el cinturón, salió del coche porque no soportaba un segundo más

