El resto de la tarde Daniel se concentró de lleno al trabajo, quitó la mirada de las cámaras y su mente la concentró en sus labores, no tuvo interrupción hasta que Kris tocó la puerta —Adelante—, espetó sin despegar la mirada del ordenador. Al abrirse la puerta le echó una mirada rápida y continúo en lo que estaba. —Señor Bruce—, Daniel le miró —¿Puedo irme ya? —¿Qué hora es? —, miró el reloj y eran más de las siete —¿Por qué no te has ido?, tu trabajo es hasta las seis. —Me pidió que no lo molestara, así que no lo hice—, Daniel apagó la laptop, agarró su chamarra y se paró al lado de Kristhel. —Te iré a dejar. —No es necesario. —¿Por qué?, ¿acaso te está esperando, Arvid? —, Kristhel parpadeó, solo esperaba que Arvid no volviera aparecer por ahí —Dime, ¿tienes algo con él? —, con el

