Subí a Emma al auto como pude, ella está muy tomada, cayó rendida en el asiento del copiloto y ni siquiera me permitió colocarle el cinturón. Lo malo es que estamos muy lejos de la ciudad porque este bar está muy apartado, abrí la ventana para Emma y comencé a conducir rumbo hacía la ruta para llegar lo más rápido posible. Luego de unos diez minutos me di cuenta de que una camioneta color negra no deja de seguirme. La reconozco a la perfección porque estaba estacionada en el bar. Entré en pánico comencé a acelerar para intentar perderlo de vista, pero la camioneta también aumento la velocidad y debido a que estoy en la carretera no puedo doblar hacia ningún lugar, para complicar la situación el lugar está prácticamente desierto. Estoy aterrada, mis manos sudan y no dejo de mirar por e

