- ¿Por mi bien? ¡¿Y como sabes tú que es lo que está bien para mi?! ¡¡Yo puedo tomar mis propias decisiones!! YA NO SOY UNA NIÑA!-
- Hija... Dejan..- empezó mi tía, pero la interrumpí antes de que continuara-
- Hija nada...- dije con lágrimas en los ojos- a una hija no se le hace esto- para ese entonces ambos tenían sus ojos con lágrimas, sabía que les estaba haciendo daño, pero en estos momentos estoy destrozada-
-Samantha- empezó mi tío- si quieres odiar a alguien aquí, es a mí, pues tu tía nunca estuvo de acuerdo-
- No estuvo de acuerdo, pero lo permitió, ¿valiente no?- dije mirando los ojos de aquella mujer a la que amaba como si fuese mi propia madre-
- Sé que estas enojada, pero no tienes ningun derecho a dañarnos de esa manera con tus palabras- expreso mi tio-
- Yo no tengo derecho de estar enojada, ni tampoco a dañarlos con mis palabras pero, en cambio, ustedes si pueden dañar mi vida como les plazca... ¡Qué conveniente! -
-Si tanto dices que no eres una niña, compórtate como tal y toma esto con calma-
- ¿Con calma? -me reí amargamente y con mis ojos lloroso, dije- ¿Sabes? No me importa nada, ni tus razones, ni tus condiciones, ni nada... Soy mayor de edad y no me puedes obligar, me importa muy poco todo esto... Me lo voy a tomar con tanta calma, que me voy de la casa- dije cansada de la situacion-
- Samantha...- me detuvo mi tio- no lo hagas por nosotros, hazlo por tus padres- y en ese momento entendi que el era la peor persona que podia existir en el mundo-
- ¡¡No te atrevas a mencionar a mis padres en esto!!- grite con todas mis fuerzas- mis padres jamas me hubiesen hecho algo asi- exprese llorando como nunca lo habia hecho-
- Piensa.. si te casas con..- lo corte antes de que siguiera-
- No te atrevas a decidir que hacer con mi vida, porque juro que no respondo- me sentia mal, estaba mareada, con náuseas y un leve dolor en el pecho, siento que en cualquier momento me desmayare-
- Sam.. tu tío... -
- No me interesa nada que tenga que ver con ustedes, por mi no los volvería a ver en la vida- dije con todo el dolor de mi alma-
- Sam, cálmate, estás palida- recomendó mi tia-
- ¿Pálida? no, yo estoy decepcionada ¿eso? eso es diferente-
- Solo piénsalo- volvio a insistir mi tio- la empresa crecerá demasiado y..- volvi a interrumpirlo-
- ¡¡Si tanto te importa tu maldita empresa, quedate con ella o casate tu!!- esta vez queria que todos me escucharan, grite lo mas alto posible, tanto que senti que mis fuerzas se agotaban, justo al abrir la puerta y observar a lo señores smith, mis piernas me fallaron y simplemente, todo se convirtió en un paisaje n***o, justo como mi alma se encontraba en estos momentos-
Narra Clara
Me sentia tan mal por samantha, la verdad es que yo no estuve de acuerdo, pero es verdad lo que dice mi esposo... no estaremos toda la vida y menos ahora que estamos en estas condiciones... nos falta muy poco para abandonar este mundo, y lo unico que queremos es que sam no se deprima hasta el punto de cometer cualquier locura... por mas amistades que tenga, al final del dia se va a sentir sola, y los recuerdos mas tristes vendran a su mente.
La situacion de la empresa esta en su mejor punto, lo de las aparente crisis que le nombramos a Sam, es irreal, es solo una excusa para que ella acepte casarse con ese joven.
La discusion se puso oscura, Sam con sus palabras nos hacía daño.. pero entiendo sus razones, aunque no deja de doler... Sam es muy sensible aunque no lo demuestre-
La mayoria de la discusion estuve ausente, pero mi alma se desplomo al ver a sam en el suelo.
-Valencio! Valencio!- grito la señora smith, quien sostenía a sam en sus manos, un señor alto atendió a su llamado mientras le pidio que preparara un auto-
-si señora- fue lo unico que aquel hombre respondio-
-ayúdenme- le pidio a los guardaespaldas... la llevaremos a la clinica, avísenle a Alan que vamos para allá- Mark y Pablo estaban en shock aún, al igual que yo, la unica que actuaba era Ana-
Durante el camino... la preocupacion se apodero de nosotros, Sam no reaccionaba y cada vez se veia más pálida, solo espero que la niña se encuentre bien.
Narra Alan
- Doctor, es un enviado de su madre- me informo la secretaria de urgencias al teléfono-
- Dígale que estoy ocupado- dije de manera seria e irrevocable-
- Dice que es importante y urgente, que por favor lo atienda por unos momentos- estaba cansado de que mi madre siempre se entrometiera en mis cosas... con eso de las responsabilidades, ha llegado hasta el punto de quererme casar con quién sabe quién... Solo me queda, convencer a mi supuesta futura prometida, que no se case, o de lo contrario, tendré que hacer de su vida, un infierno.
- Doctor, dice que por favor lo atienda- cansado, tome el teléfono y conteste la dichosa llamada-
- ¿En qué le puedo colaborar?- pregunté serio-
- Joven, su madre le informa que va camino al hospital con su prometida... esta inconsciente así que su madre prefiere que sea atendida por usted- no entiendo nada, ¿cómo que mi prometida? ¿cómo que viene inconsciente? algo no anda bien aquí-
- Sandra, de la orden de que preparen una camilla y despejen todas las áreas de extrema urgencia, viene un caso y no sabemos que tan grave pueda ser-
-si señor- fue lo único que contestó -