Suspiro, recordando las palabras que Derek me había dicho ayer.
—¡Estoy aburrido! ¿Cómo rayos te diviertes?—Deja de lanzar una bola de beisbol al aire.
—Derek, ¿no te basta con molestarme toda la noche?—le pregunto, divertida.
—¿Te falta mucho?—preguntó sentándose de nuevo en el sofá.
Algunas veces, puede ser el hombre más maduro del mundo y otras tan sólo se comporta como un niño pequeño.
Lo miré con mis lentes de lectura que sirven también para realizar mis dibujos—¡eso mismo me preguntaste hace dos segundos!
—Porque hace dos segundos no estaba tan aburrido como ahora—dijo bromeando.
Ruego los ojos.—Para tu información ya terminé—dije, dejando mi lápiz en la mesa.
—Gracias—dijo con los brazos extendidos hacia los lados y mirando al techo.
—Ja-ja-ja—le respondí sarcástica.
—¿Nos vamos?—Me miró bajando sus brazos y sonriendo.
—No, debo quedarme.
Suspiró—¿Cuántas veces tengo que decirte que odio que te quedes trabajando hasta tarde?
—Derek, es mi trabajo.
—Saliste hace más de cinco horas.
—Para mí no hay horarios.
—¡Exacto! Puedes llegar a la hora que quieras y te puedes ir a la hora que desees.
Hace unos años atrás, tuve la oportunidad de trabajar para una gran mujer que me enseñó lo que hoy en día sé. Tras su retiro me motivó a emprender mi propio negocio, y aunque al principio no fue muy fácil, pues no contaba con el dinero suficiente. Eso no me detuvo y ahora estaba aquí, gracias a Dios y a mi esfuerzo de jamás rendirme.
—¿Dime, así será siempre?
Lo miré confundida—¿A qué te refieres?
—A que sólo te enfocas en tu trabajo, Lottie, mírate, eres la mujer más hermosa que he visto en mi vida, cualquier hombre mataría por estar a tu lado.
—Al punto, Derek.
—Sólo digo que te encierras en tu trabajo, ¿a que le temes?
¿Quieres saber? ese hombre al que yo espero, al que yo quiero que mate por estar a mi lado, ese hombre que me miré no sólo como su mejor amiga sino como algo más, ese eres tú, eres al que he esperado todo este tiempo y que voy a esperar hasta cuando sea necesario—Me imaginé diciéndole aquello.
—¡Eso pensé! ¿Cuántas veces me has dicho que debería formar una familia? Cuando eres tú la que debería escuchar su propio consejo—Suspiró—Lottie, te amo y odiaría verte sola.
—Derek, aun soy joven para pensar en eso.
De nuevo sonrió—Eso creí—suspira—te llevaré a casa.
Pestañeé un par de veces, volviendo a la realidad.
—¿Te encuentras bien?—Mire a mi Derecha y estaba Kelly, quien me miraba preocupada.
—Sí—me acerqué a mi escritorio y tomé una de las hojas sobre la mesa— quiero que te encargues de él.
Tomó la hoja y la mira—¿Segura?—Dijo mostrándome la hoja y vi que era un dibujo de Derek, el cual, estaba acostado en el sofá; el cual había realizado, ayer mientras hablábamos.
Rápidamente le quité la hoja y le entregué el boceto del vestido de Elyse.
—Vaya—dijo observando el dibujo—es hermoso—me miró feliz.
Sonreí—Gracias.
—¿Y qué quieres que haga?
—En la parte inferior están las telas, necesito que por favor las busques. Es muy importante, así que, no pierdas el boceto.
—¿Cuándo perdí algo?—Me preguntó divertida—excepto ese día.
Le iba a responder cuando la puerta se abrió, interrumpiendo—lo siento—dijo Derek, avergonzado.
Kelly, me mira con una sonrisa y una ceja levantada—me encargaré personalmente de las telas y en cuanto las tengas te las enviaré.—Salió sonriéndole a Derek.
Miré a Derek y noté enseguida que no estaba bien— ¿Qué sucede? ¿Por qué vienes como si hubieras visto un fantasma?
—Es ella—sus ojos se comenzaron llenar de lágrimas—ella viene.
Derek se sienta en el sofá, apoyando sus codos en sus rodillas y cubriendo su rostro con sus manos. Al verlo tan desesperado me senté en el suelo frente a él, tomé sus manos y le descubrí el rostro.
—¿De quién hablas?
—Hablo de Phoebe.
Al escuchar su nombre, algo por dentro se removió, comenzaba a sentir rabia y nauseas. Aquella mujer de nuevo en su vida, todos los sentimientos fueron reemplazados por el miedo, miedo a que vuelva con ella y sobre todo, miedo a que no haya una oportunidad de que estemos juntos, aunque sea una vez.
Phoebe Walker, el nombre de la mujer que por años Derek amo, con la que Derek quería pasar el resto de su vida, esa misma mujer egoísta, loca y superficial, que se marchó dejándolo en el altar el día más "importante" de su vida. Esa misma mujer, la principal causante que de Derek estuviera encerrado en su departamento por dos meses derramando lágrimas tras lágrimas y después de tres años regresa, como si nada.
—¿Aun sientes algo por ella?—Un nudo se fue formando en mi garganta, al mismo tiempo que le ruego a Dios, para que me diga que no.
—No sabría que decirte.
—Eso es un ¿sí?
Suspiro—Creo que…sí.
Y fue ahí, en mi sofá, en mi oficina que sentí como mi corazón se rompía en millones de pedazos.
—¿Cómo te enteraste de que viene?
—Revise la lista de invitados para la boda y esta su nombre ahí, pero no irá sola.
—¿Qué piensas hacer?
—Te necesito, necesito que vengas conmigo y que te hagas pasar por mi novia o prometida, no lo sé. Pero ven conmigo.
Me alejo de él—no. No—me niego, en repetidas ocasiones—¿Cómo puedes pedirme eso? —Lo miré sería—¡Definitivamente te volviste loco!
—Por favor Lottie, no te pediría esto, si no estuviera tan desesperado.
—Derek, no. Sabes perfectamente que odio mentir.
—No es mentir, es fingir.
Lo miré seria—¿Bromeas cierto?—Él se levanta y se acerca a mí.— ¿Fingir y mentir no es lo mismo?—Le preguntó alterada.
Derek tomó mis manos— por favor, necesito que vayas conmigo. Por favor—dijo mirándome a los ojos.
—Dame una razón—sin embargo, no recibí ninguna respuesta y fue entonces cuando lo entendí—¿Haces esto para darle celos?
Soltó mis manos y se alejó de mí.
—Necesito que me respondas.
—Quisiera responderte, pero no puedo—Lleva sus manos hasta el interior de los bolsillos de sus pantalones, al mismo tiempo que mira por el ventanal de mi oficina.
—¿Quieres recuperarla?—El sigue sin verme, quiero llorar, quiero gritarle, pero sobre todo quiero vomitar—¿Con celos?
—Si no quieres, no importa. Pero, sólo quiero que me acompañes, aunque sea como mi mejor amiga.
—¿Qué pasará cuando Maggie y Louis, descubran que todo es una mentira?
Suspira—Ellos nunca sabrán. Lottie, sino quieres, no importa—aquella sonrisa que se dibuja en sus labios, se veía falsa—sé que…—pero, no dejo que terminé de hablar.
—Está bien—le dije.
—Es una locura, pero—guardo silencio y me mira—¿Qué? —Reacciona ahora, después de que acepte, su absurda idea.
—Sabes perfectamente que esa mujer nunca me agrado, pero, por una vez me gustaría verla morderse los codos—le dije bromeando—y acepto ser tu cómplice en esta tonta y loca idea—le dije sonriendo.
Pues, por más mal que me sintiera. Siempre lo iba apoyar.
Derek se acerca a mí y me abraza— gracias, gracias—dijo dejando de abrazarme— no te vas a arrepentir—comentó feliz.
—Ya lo hago, pero quiero que sepas que voy a apoyarte en cada cosa que hagas.
Sonrió—Lo sé.
—¿Hay otra cosa que deba saber?
—Nos iremos a Dallas—dijo con una enorme sonrisa en sus labios.
—¿Cuándo?
—¿Hoy?—Me miró como si estuviera esperando a que lo golpeará o le gritará.
—¿Qué?—Le grité—¿bromeas cierto?—Pero no respondió nada—¡Derek! ¿Qué demonios te pasa?
—¿A mí?—Dijo despreocupado—nada, la familia se reunirá en Dallas y qué mejor día que irnos hoy—dijo sonriendo—hace mucho tiempo que no te ven.
Tomé aire intentando calmarme—le diré a Kelly que se encargue del vestido de Elyse.
Caminé hacía la puerta, cuando siento que me abrazan por la espalda.
—¿Te enojaste cielo?—Aquello hizo que mi estómago se revolviera y mis mejillas cambiaran de color.
—No es divertido, ¡Derek!
—¿Sí?—podría sentir que sonreía de manera estúpida y por más que quisiera estar entre sus brazos, debía salir y arreglar todo antes de irme.
—¡Suéltame! Tengo cosas que hacer.
Me dejo de abrazar—necesitas sexo con urgencia.
Lo miré entrecerrando los ojos—¡Cierra la boca! Porque soy capaz de matarte con mis propias manos.
—Bien, bien. ¿Quieres que te ayude con tu maleta?
Lo miré con una sonrisa y mi ceja levantada—tu familia no está aquí.
—Muy graciosa—dijo entrecerrando los ojos—lleva ropa cómoda.
—¿Cuántos días?
—No lo sé—Dijo elevando sus hombros.
—¡Vaya!—Dije sarcástica.
—Te pasaré buscando en—mira su reloj de pulsera—media hora.
Para cuando Derek se marchó, Kelly iba entrando—¿Estas bien?
—¿Recuerdas el dibujo que te entregue?
—¿Sí? —Me mira confundida.
—Necesito que te encargues de todo.
Me mira emocionada—¿de verdad?
Sonreí—Sí.
—Si—le sonreí—estaré varios días fuera y para cuando regreses necesito que todo esté listo—le indico—nada de errores Kelly.
—Nada de eso, todo estará perfecto para cuando vuelvas—dijo feliz, pues era la primera vez que se haría cargo de un diseño ella sola.
Le sonreí—Gracias.