Tribunal. 09:00 La sala estaba llena a rebosar. Cámaras, periodistas, curiosos… todos querían ver a la nieta bastarda de los Valverde enfrentarse a la justicia. Francisco, sentado en la primera fila, apretaba los puños sobre las rodillas. Mara—Laura—iba a entrar, y él no podía hacer nada para protegerla. El ujier abrió la puerta lateral. —Se llama a declarar a Laura Sánchez, conocida en el ámbito médico como doctora Mara Sánchez. El silencio fue sepulcral. Solo se oía el zumbido lejano de las cámaras fotográficas. Laura se levantó despacio, con la espalda erguida. Llevaba un traje sobrio, sin adornos. Su cabello recogido, el rostro limpio. Avanzó hacia el estrado como quien atraviesa un campo minado: con miedo, pero con la firmeza de quien sabe que cada paso puede decidirlo todo. El

