**Narrado por Rodrigo Salvaterra** Estaba revisando unos reportes en la oficina de la finca cuando escuché el ruido de un auto de lujo entrando por el camino principal. Un Porsche Cayenne n***o, brillante, de esos que valen más que toda mi vida anterior. Fruncí el ceño. No esperábamos visitas ese día. Mónica estaba a mi lado, revisando números de producción con esa cara concentrada que me ponía tan cachondo. Llevaba un short de jean que le marcaba el culo de una forma que me distraía todo el puto día y una camiseta ajustada que dejaba ver sus pechos perfectos. —Parece que tenemos visita —dije, levantándome. Cuando salimos al porche, vi a un tipo bajando del Porsche. Alto, bien vestido, como de 32 o 33 años, con traje caro pero sin corbata, pelo perfectamente peinado y una sonrisa de hi

