Regreso a la fiesta intentando olvidar lo que he visto. Tengo que admitirlo, mis pensamientos no paran de circundar al rededor de esa idea, esa imagen que me perturba. Diana, olvidalo. No son nada, en lo absoluto. No hay nada que detecte más que eso, estar clara que no soy nada para él. Estar enamorada sola, es terrible, de lo más tonto que nos puede pasar en la vida y uno de los que más nos hace sufrir, ¿No es ilógico eso? Debería ser el amor verdadero el que nos hiciera sufrir si algo pasará, no uno que no es correspondido, uno que no nos llena ni el espíritu, no el corazón. — Diana, ¿ Dónde estabas? — Me pregunta Nicole en cuanto me ve, se ve felíz. — Estaba en el baño, tenía muchas ganas de orinar. — ¿Estás bien? — Comienza a interrogarme. Oh, esto no es lo que necesito ahora,

