Aniel danzaba con Payki en el gran salón, mientras Mefisto los observaba. En la ausencia de Lucifer, él debía mantener todo en orden y para ello se mantenía al tanto de todo lo que ocurría en la mansión. Pues Llanus se hacía cargo de las demás responsabilidades de Lucifer por sí solo. Hasta me anochecía, cuando debía volver al intersticio en cuerpo y alma a luchar contra todo mal que se arriesgará a desgarrar la brecha entre los mundos. Habían pasado dos días desde que Lucifer se marchó con Adele y Mefisto se extrañaba enormemente por ello. «Esa humana es muy peculiar» Pensó al llevarse una mano a la barba con forma de candado. Llanus se sentó a observar la danza torpe de Payki e indiferente se mantuvo en silencio. —Señor creo que incomodara a los niños con esa frialdad—Revelo Mefis

