Una de las brujas cayó de rodillas, llevándose las manos a la cabeza mientras su rostro se desfiguraba en una expresión de puro terror. No era un ataque físico, sino una invasión emocional que la obligaba a sentir lo que esas criaturas habían sido obligadas a soportar. Dolor constante. Miedo sin fin. Desesperación absoluta. Y una necesidad incontrolable de destruir. Otras cayeron después. El mismo patrón. La misma reacción. Incluso Vivian se tensó al sentir el impacto cuando su magia hizo contacto, su respiración vacilando un instante mientras esa avalancha de emociones intentaba arrastrarla. Isobel lo sintió también. Pero no se dejó caer. Su experiencia le permitió sostener la conexión el tiempo suficiente para comprender lo que ocurría, para analizar la estructura detrás de esa re

