Continuación… Aún en el bar de Melisandre. RICO En cuanto podemos, Velasco y yo nos pasamos a una mesa ubicada al fondo del lugar, así podemos conversar mejor. — Tengo copias de esa información que le acabo de dar, agente, por favor, no me quede mal, me tendré que ocultar por un tiempo, así que no se preocupe por mí sí le cuentan que sigo en estos sitios emborrachándome, usted sabe cómo es ésto y le aseguro que es sólo una fachada. — Bien. La revisaré en cuanto me vaya de aquí, aunque quisiera que permanezca cerca de las diablillas, ellas están en un grave peligro, las tienen en la mira y no van a parar hasta… — ni siquiera puedo concluir la frase y no hace falta, pues al buen entendedor, pocas palabras. — Esas damitas han sufrido tanto, procuraré seguir al pendiente de ellas, más q

