KHOA
—¿Tu novia? —repitió mi madre lentamente. No había vuelta atrás ahora y honestamente, después de ver a Kylie defender mi empresa, mi reputación, a mí, con una ferocidad que ni siquiera sabía que poseía, la mentira no se sintió tanto como una mentira.
—Sí, nos vamos a casar. —Kylie tosió y mi madre no se movió.
—¿Cuándo planeaban informarme de esto?
—Pronto —improvisé—. Es algo que viene pasando recientemente.
—Evidentemente. —Mi madre caminó alrededor de Kylie, evaluándola como evaluaría una inversión—. ¿Cuánto tiempo han estado juntos? —Kylie encontró su voz, gracias a Dios.
—No hace mucho, señora Libón, pero... —miró hacia mí, y vi algo en sus ojos que no pude identificar—. Lo único que puedo decir es que no era el mejor momento para decírselo. Con todo lo que está sucediendo. —Mi madre se detuvo frente a nosotros.
—Khoa, ¿puedo hablar contigo en privado?
—Lo que tengas que decir, puedes decirlo frente a Kylie. —Otra decisión impulsiva, pero después de verla confrontar a Alexa, de escuchar todo lo que había hecho por la empresa sin buscar reconocimiento, se sentía mal excluirla ahora. A mi madre no le quedó de otra, por lo que suspiró.
—Muy bien. —Se dirigió a Kylie—. ¿Amas a mi hijo? —La pregunta era una trampa. Lo supe inmediatamente. Mi madre no hacía preguntas sin propósito. Kylie sostuvo su mirada.
—Sí. —Y vaya mierda. Una palabra tan simple y directa se escuchó verdadera. Algo en mi pecho se agitó, especialmente porque me sorprendió la capacidad de mentir de Kylie. Estaba seguro de que ella no me amaba y yo no podía pensar en amor en este momento.
—¿Y tú? —Mi madre se volvió hacia mí—. ¿La amas? —Debí decir que sí inmediatamente. Vender la mentira y hacer que sonara convincente, pero las palabras se atascaron en mi garganta.
Porque mientras miraba a Kylie, a esta mujer que pensaba que conocía, pero que claramente no conocía en absoluto y no sabía qué sentía. Si lo pongo en palabras tal vez podría describirlo como agradecimiento, definitivamente. Admiración, por cómo acababa de manejar a Alexa. Curiosidad, sobre quién era realmente.
¿Pero, amor?
—Estoy llegando ahí —dije finalmente. No era la respuesta correcta. Lo supe por la forma en que la expresión de mi madre se endureció.
—Khoa. —Su voz se volvió seria—. Acabas de salir de una relación que evidentemente era un fraude. Estás herido, enojado, buscando... ¿qué? ¿Venganza?
—Mamá… —Ella levantó su mano al mismo tiempo que me interrumpió.
—Déjame terminar. —Se acercó, tomando mi cara entre sus manos como solía hacer cuando era niño—. Hijo, entiendo que quieras demostrarle al mundo que estás bien, pero casarte con alguien por las razones equivocadas...
—No son las razones equivocadas.
—¿No? —Me soltó, dando un paso atrás—. Entonces dime, ¿por qué te casas con ella? —Miré a Kylie. Ella me miraba de la misma manera intrigante que mi madre. Ambas esperaban una respuesta y la verdad es que mi mente estaba en blanco.
—Porque... —busqué las palabras correctas hasta que algo se me vino a la mente—. Porque en tres años, ha estado aquí conmigo. Es la persona más confiable que tengo en este lugar y hoy descubrí que ha estado protegiendo esta empresa, protegiéndome a mí, sin pedir nada a cambio.
—Eso la hace una buena empleada. No es una esposa.
—Señora. —Kylie habló—. Con el debido respeto, esta decisión es nuestra, de Khoa y mía. —Mi madre se volvió hacia ella, y vi el momento en que algo cambió drásticamente en el rostro de mi madre.
—Tienes agallas. Te reconoceré eso. —Caminó hacia la puerta, luego se detuvo—. Khoa, tu padre va a tener preguntas. Muchas preguntas.
—Lo sé.
—¿Y cómo planeas responderlas?
—Con la verdad.
—¿Cuál verdad? —preguntó suavemente—. ¿La de que te estás casando con alguien que amas? ¿O la de que esto es lo que sea que realmente sea? —No logré responder. No sabía cómo, por lo que mi madre solo suspiró.
—Tienen tres semanas antes de que esto se vuelva muy complicado. Les sugiero que descubran qué es exactamente esto antes de que sea demasiado tarde. —Y con eso, salió de la oficina. Kylie y yo nos quedamos en silencio por un largo momento.
—Lo siento —dije finalmente—. No debí haberle dicho a mi madre, yo solo...
—Está bien. —Kylie se alisó el vestido—. En realidad, no era el momento para hacerlo. Muchos menos hoy, pero tiene sentido. Establecer la narrativa temprano. —Sí, esto era una narrativa. Una historia que estábamos vendiendo. Entonces, ¿por qué cuando Kylie dijo "sí" cuando mi madre preguntó si me amaba, parte de mí quiso que fuera verdad?
—Kylie. —Me acerqué a ella—. Lo que dijiste antes. Sobre arreglar todos esos problemas. ¿Es cierto? —Ella asintió.
—¿Por qué nunca me lo dijiste?
—Porque no era sobre recibir crédito. Era sobre... —se detuvo, eligiendo sus palabras cuidadosamente— asegurarse de que la empresa sobreviviera. Aparte que es parte de mi trabajo.
—¿Por qué te importa tanto? —La pregunta se abría hacia diferentes direcciones. Kylie me miró y por un momento, pensé que me diría la verdad. Toda la verdad, pero entonces su expresión se cerró.
—Porque creo en lo que estamos construyendo. En lo que tú estás construyendo. —No era toda la respuesta. Lo supe desde el momento en que se puso a jugar con sus dedos, pero de igual manera decidí no presionarla.
—Gracias —dije en cambio—. Por defender la empresa y a mí. —Kylie sonrió.
—Para eso están las novias, ¿no? —Novias, suspiré comprendiendo lo que íbamos a ser, esposos. Al menos en papel y mientras la miraba, a esta mujer que pensaba que era solo mi secretaria eficiente, pero que claramente era mucho más, me pregunté qué más no sabía sobre Kylie Henderson y solo tenía tres semanas para descubrirlo antes de la boda, iba a usar cada segundo.
—Lennox me ha traído el contrato, léelo con tu abogado y si hay cambios hazmelos saber, de lo contrario devuélvelo para firmarlo —dije volviendo al otro lado de mi escritorio donde estaban ambas carpetas. Ella asintió tomando la carpeta con lentitud.
Un largo silencio se hizo entre nosotros.
—Deberías irte a casa —dije finalmente—. Ha sido un día largo. —Kylie asintió, pero no se movió.
—Khoa, sobre lo que le dijiste a tu madre. —hizo una pausa—. Ella no parecía muy convencida.
—Mi madre nunca está convencida de nada sin evidencia sólida. —Me pasé una mano por el cabello, tenía un ligero presagio de lo que venía, pero no le daría importancia—. Pero eventualmente lo estará. Tenemos tres semanas para hacer que esto parezca real.
—Tres semanas y media —corrigió automáticamente. Sonreí a pesar de todo.
—Sí, tres semanas y media. —Kylie finalmente se movió, camino a la puerta.
—Entonces supongo que deberíamos empezar a conocernos. Realmente conocernos. Si vamos a convencer a tu familia. —Tenía razón. Tres años trabajando juntos y no sabía nada personal sobre ella. ¿Cuál era su comida favorita? ¿Música de preferencia? ¿Su familia? Todo eso y más eran espacios en blanco que necesitaban ser llenados.
—¿Quieres ir a cenar? Esta noche, solos tú y yo. Sin trabajo o sin contratos de por medio. Solo conocernos. —Vi la sorpresa en su rostro.
—¿Esta noche?
—¿Tienes otros planes? —Luego negó con la cabeza.
—No. No tengo planes.
—Bien. Te recojo a las siete. Espera, no sé dónde vives. —Algo pasó por su expresión, y fue muy similar al pánico. Debo de admitir que no me gustó.
—Puedo encontrarte en el restaurante. ¿En cuál estabas pensando? —Otra bandera roja en contra de Kylie Henderson. Sin embargo, eventualmente lo sabría.
—Déjamelo a mí. —Saqué mi teléfono—. Dame tu número personal. El de la oficina no cuenta. —Otro momento de vacilación antes de dictarme los dígitos. Los guardé como Kylie, futura esposa. Cuando le mostré la pantalla, se sonrojó levemente.
—¿Futura esposa?
—Mejor acostumbrarnos a los títulos. —Kylie se rió, un sonido suave que raramente escuchaba en la oficina.
—Supongo que sí. Entonces... ¿te veo a las siete?
—Te envío la dirección. —Cuando se fue, me dejé caer en mi silla, el cuero se moldeó a mi espalda y miré hacia el techo, procesando lo sucedido esa tarde en mi oficina. Kylie Henderson acababa de abofetear a mi exnovia. Había revelado que llevaba tres años salvando mi empresa, sin que yo lo supiera. Había enfrentado a mi madre sin pestañear. ¿Quién demonios era esta mujer?
Tomé mi teléfono y marqué un número que rara vez usaba.
—Primo, hace siglos desde la última vez que hablé contigo. ¿Cómo estas? —respondió mi primo Zade, hijo de mi tío David y su esposa Sandy.
—Pues, no tan bien. Mi nombre anda por todos el mundo. La verdad es que te llamo para molestarte. Necesito información sobre alguien y la necesito rápido. —No me sentía bien haciéndolo, pero después de Alexa y tres años de mentiras, necesitaba saber con quién realmente me estaba casando. Aunque fuera un matrimonio falso.
Algo me decía que Kylie Henderson tenía secretos y yo debía saberlos todos de ser posible.