Ella se dejó llevar

1786 Words
Tina se sienta en un puf y deja que le coloque los zapatos cuán cenicienta y su príncipe. Veo que se ruboriza y se me escapa una sonrisa.  Trato de verla a los ojos pero no soporta mi mirada.  Nos levantamos y empieza la partida de bolos. Becca es una maestra en esto. Gen dice que ella es “la reina de los bolos”. Yo digo que es la reina de las zorras. Creo que le sienta bien ese apodo. Quizás las zorras plebeyas se complazcan en tenerla como monarca.  Comienza la partida y Becca lanza la bola derribando así todos los pinos. Tina busca imitarla, pero antes de lanzar bien la bola se escapa de sus dedos y sale volando cayendo en seco a la mitad de la pista que va a los pinos y no logra derribar nada. Todos reímos, incluso ella.  Becca y Gen se ríen y juegan con ella. Yo tomo una bola y lanzo y, para mi sorpresa, logro derribar todos los pinos ganando así los aplausos de las personas que están alrededor. Becca me ve como estudiándome.  —Hagamos equipo- dice Becca-. Yo y Gen contra tú y Tina.  —Me parece genial- dice Tina  —Creo que está bien-digo.  —¡Perfecto!— dice Becca con algo de emoción— Los perdedores harán la fila para comprar las entradas al cine.  —¡Sí! ¡Sí!—se emociona Gen, que detesta hacer la fila.  —Trato hecho— digo con seguridad. Tal vez pierda, es lo más probable puesto que Tina por lo visto es un asco en esto. Pero si logramos ganar podremos estar solos y podremos conocernos más.  Comienza la partida y las mujeres van primero. Becca camina muy segura como si modelara en un certamen de belleza. Toma algo de vuelo, lanza la bola con perfecta delicadeza y vemos como la bola va por todo el medio de la pista y golpea los pinos logrando tumbarlos todos. El marcador le da 20 puntos y Gen grita.  —¡OOHHHHHHHHH! ¡ESA ES MI CHICA!— alardea mientras Becca presume su jugada. Gen la abraza, aún sigue gritando y Becca le dice casi susurrando “Me excita jugar, pero ganar me enciende”, acto seguido le gruñe como gata en la cara y Gen se emociona.  Es el turno de Tina y la noto un tanto insegura.  —Tranquila—le digo— puedes hacerlo. Solo sostén con fuerza la bola. Sé que lo harás.  —Sí-contesta— está bien. Pero no me hago responsable de daños físicos, materiales o sicológicos-bromea y hago como si me dio risa.  Ahora está caminando al pie de la pista y se nota que está algo asustada. Queda como paralizada y se da cuenta que todos esperan a ver su tiro. Noto que se pone aún más nerviosa y me produce una extraña sensación en el estómago.  Me acerco por la espalda para ayudarla. Ella se deja llevar. Mi cuerpo se pega a su espalda y noto que le eriza la piel del cuello. Ahora mis brazos están junto a los suyos. La llevo a balancear un poco la bola. —Solo tienes que balancearla con suavidad— le susurro al oído— y lanzar firme en dirección recta. A las tres. Uno— se pone algo tensa—. Dos— Ahora soy yo el nervioso—. Tres— y ambos vemos fijamente la bola ir en dirección recta y logra derribar casi todos los pinos. Tina salta de alegría y me abraza fuerte. La abrazo y siento que ya he ganado. Siento que todos nos miran, y en efecto es así, incluso noto que la rubia de los estantes de zapatos nos mira con una leve sonrisa. Sigue el juego y derribo todos los pinos, mientras que Gen tratando de agarrar vuelo se resbala y casi cae, soltando así la bola la cual se desvió y no logró tocar ni un pino. El marcador anuncia que vamos ganando 36 puntos contra 20. Becca golpea al pobre gordo. Seguimos jugando. Tina ya le ha agarrado un poco al juego y Gen ya no está tomando vuelo. Pasada media hora el marcador está dando como ganador al equipo de Becca y Gen por una diferencia de 5 puntos. Es la última ronda. 50 contra 45. Gen va a lanzar y mira a Becca recordando que si ganan la tendrá excitada toda la noche. Se esfuerza por ganar y lanza la bola con firmeza logrando anotar 10 puntos más. Me toca lanzar y es mi última oportunidad para ganar. Si logró derribarlos todos, ganaremos, si no, me veré obligado a hacer la larga fila para el cine. Trato de concentrarme, tomo la bola, pienso en Tina y lanzo. La bola firme por el medio, ya casi llega a los pinos pero se desvía y solo logra derribar tres. El marcador anuncia que Becca y Gen son los ganadores con 60 puntos, contra nosotros los perdedores, que quedamos en 48. Gen grita desenfrenadamente y Becca lo besa con tanta fuerza que pareciera que se lo fuera a tragar. Tina solo me mira y se echa a reír, y no me queda más que reír con ella.     Hemos salido de la sala de bolos y estoy con Tina haciendo la fila para comprar las entradas al cine. No sé dónde diablos podrán estar Becca y Gen, solo dijeron que iban a caminar y ver algunas tiendas. Quizás para cuando vuelva Gen ya no tenga dinero pues Becca ya se lo habrá gastado. La muy zorra. La fila está muy larga y ya me estoy desesperando. Tina está junto a mí, ya han pasado alrededor de 15 minutos y creo que seguimos en el mismo sitio. Tenemos como a 100 personas más por delante y no creo haber probabilidades de llegar a comprar. Ya estoy cansado. Veo que delante hay una pareja de ancianos y se me ocurre una idea. Creo que Dios fue quien me dio esta idea. —Se me ocurre algo— le comento a Tina. —¿De qué hablas? —Sígueme la corriente. —Joe, qué piensas hacer... —Solo sígueme. Voy a donde están los ancianos e impulsivamente les digo —Eh, hola abuelos— En realidad no sé que hacer—. Ella es Tina— les señalo a Tina y los viejitos la miran algo confundidos— y, eh... está... ella está enferma. —Oh, lo siento mucho, cariño— responde la abuela con tierna compasión. Tina toce para parecer creíble. —Sí— sigo—, está muy enferma... y... necesita que usted le ayude—miro hacia atrás y noto que ya le toca a los ancianos comprar sus entradas. —Sí, con gusto te ayudaré en lo pueda— dice la anciana—. Ahora dime ¿qué es lo que tienes?— pregunta y mientras lo hace corro rápidamente a la taquilla, compro las entradas y vuelvo. —Oh, bueno...— Tina no sabe qué responder— mi enfermedad es... estem... —En la próstata—digo impulsado por los nervios. —¡¿Cómo?!— se asusta la anciana. —¿En la próstata?— pregunta Tina y le doy un golpecito cómplice—. Oh, sí sí, estoy muy enferma de la próstata.  —¡¿Pero cómo?!—pregunta la anciana aún atónita. —Nos tenemos que ir—digo muy rápido, tomo a Tina de la muñeca y salimos corriendo para escapar de la escena y buscar a Gen y Becca. Tina me ve aún sudado de los nervios por lo que acabo de hacer y no para de reír. Caminamos durante media hora buscando a los chicos por todo el Angels Mall y no los conseguimos. Llamamos a sus celulares pero no contestan. Veo de reojo a Tina y sé que está un tanto preocupada. —No te preocupes. De seguro están en alguna tienda de arriba. —Sí, quizás. Solo que ya es tarde y ya la función empezó. (...) ¿y si tal vez se fueron? —No lo creo. Gen no haría eso. —Gen no. Pero conozco a Becca. Después de escuchar eso, claramente me alarmo un poco y sugiero ir a donde está estacionado el auto a verificar si se fueron o no. Vamos caminando al estacionamiento y en el camino compramos helado en McDonalds. Ya en el parqueadero aún comiendo los helados Tina me habla. —Joe, ¿porqué no tienes novia? —¿Cómo sabes que no tengo novia? —¿Tienes? —No. Ahora me siento un completo imbécil. Aunque Tina está divertida. —En realidad no lo sé—trato de responderle—, quizá porque hago muchas cosas. Trabajo, estudio, ayudo en casa a mi mamá y tal vez no tenga tiempo para una relación— en realidad es mi típica excusa. —Entiendo—se limita a decir y continua comiendo su helado.  —Y tú, ¿porqué no tienes novio? —¿Cómo sabes que no tengo novio? —¿Tienes? —No— y ríe—. No lo sé. Creo que aún no ha llegado el ideal. Me deja pensando un poco y le pregunto —¿Cómo crees que debería ser tu persona ideal? —Pues... tendría que ser amable, detallista, debe dedicarme tiempo y entenderme y todas esas cosas que ya tú debes haber escuchado de otras chicas. —Wow. No esperes mucho de un chico. Muchas veces por querer agradarlas hacemos idioteces. Si esperas un "chico ideal" te aseguro que nunca llegará. No creo que exista una persona ideal. Solo existe la persona que te ama. La persona que te ame se tratará su orgullo, buscará mil excusas para verte, darte detalles, deseará estar contigo todas las noches y hará lo posible por hacerte sentir agradable a su lado aún con sus mil imperfecciones. Ese es el tipo de chico que debieras esperar, el que ofrezca amor sincero. —Wow, Joe— Tina queda sin palabras—. Eres muy lindo cuando hablas así. —Pasa cuando lees mucho—me limito a decir. Estamos cerca del auto de Gen y efectivamente está allí. Nos estamos acercando más pero a poca distancia notamos que los vidrios están sudando y hay alguien dentro. Nos acercamos un poco más y desgraciadamente vemos a Gen y Becca desnudos en los asientos traseros como si fueran dos monos excitados. Nos damos vuelta y nos alejamos de esa asquerosa escena. Tina ha quedado estupefacta. Hoy están cumpliendo otro mes de novios así que imagino que quieren memorar su primera vez. Tina y yo tomamos taxis distintos. Nos despedimos y nos vamos.
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