Nuestro hijo

1753 Words

DIEGO Quizás pensé que la parte más difícil de todo esto era encontrar a Camila. Pero, frente a ella, y antes de encontrarla, creí que lo siguiente difícil sería que me abriera la puerta. Todas las anteriores no tuvieron nada de complicado. Lo complicado sería hablar con ella. Su rostro, su expresión, su postura, aquella mirada. ¡Deseaba matarme! —¿Podemos hablar?—Fue la primera frase que creó mi cerebro mientras ideaba otro plan si ella se negaba, ya que no dio una respuesta a dejarme pasar a su casa. Meter el pie en la puerta, una mano, amenazarla con nuestro hijo, llorar, tirarme al suelo, arrodillarme, suplicar para que me escuchara. En mi cabeza se encendió una alarma desde que vi a Camila. Camila González. La mujer que me mantuvo miando en dirección a la puerta cada vez

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