39. Es hora POV Maddox Apenas Clarisse sale de la oficina, tomo el teléfono y llamo a Peter para que venga de inmediato. No pasan ni diez minutos cuando escucho los golpes en la puerta. —¿Puedo pasar, jefecito? —Su tono despreocupado logra arrancarme una sonrisa, a pesar del caos que llevo dentro. Peter mide casi un metro noventa y cinco, pero su delgadez lo hace parecer aún más alto; cuando se mueve, da la impresión de que las lámparas del techo se inclinarán para esquivarlo. —Pasa, Peter. Necesito hablar contigo —digo, señalando la silla frente a mi escritorio. El gigante se sienta con cautela, y antes de que pueda abrir la boca, suelta: —Acepto mi bono de regreso. Gracias. Lo miro sin comprender. —¿Tu bono? —Sí. Clarisse me dijo que hablaría contigo para convencerte. —Sus cejas

