57. Quiero tener un hijo POV Clarisse Desde el día en que Maddox me dijo que creía en mí —con esa firmeza que no esperaba—, mis inseguridades comenzaron a diluirse como tinta en agua. No desaparecieron de inmediato; aún hubo noches en las que el miedo me susurraba que todo podía derrumbarse otra vez. Pero su confianza… su fe… abrió en mi interior un espacio que llevaba años cerrado. Rose regresó a Florida, y con su partida llegó algo que no teníamos desde hace mucho: estabilidad. La casa, antes tan llena de silencios tensos y miradas a medias, en la espera de que algo sucediera, se volvió un lugar donde podía respirar. Maddox no lo decía, pero sé que apreciaba esa tranquilidad tanto como yo. Las llamadas a Alan eran cada vez más alentadoras. Su voz recuperó un brillo que había perdido

