Giovanni Mi mente revive lo que pasó aquella noche una y otra vez, las balas, sus gritos, los muertos, ella matando a su padre a sangre fría, yo temiendo por su seguridad, mi sangre, su pánico, nuestro beso. Ella me besó, selló sus labios con los míos como lo hizo tiempo atrás, cuando estábamos juntos, cuando solo era mía y de nadie más, cuando su alma no estaba rota y sus sueños seguían fuertes, poderosos y únicos. Pero ahí terminó todo, yo caí inconsciente y ella fue enviada fuera del país como habíamos programado, cómo estaba pactado para mantenerla fuera del foco, para que siguiera viva. Tarde un mes en recuperarme, un mes dónde el dolor de mi cuerpo pasó a ser insoportable, no solo por las lesiones que dejo las tres balas que me sacaron, mucho menos fueros los meses siguientes

