Se estiró el traje y se dirigió hacia la imponente puerta de la casa que su abuelo había ordenado construir para su amada cuando ganó el primer millón de dólares. El amor de Jhon Baker, por Flora, se mostraba en cada detalle. Representaba un antiguo palacio escosés. En Inglaterra, debería haber resultado incongruente, pero con lo que se había hecho en los jardines y en la zona exterior, encajaba en su entorno como si llevara allí varios siglos. La puerta principal se abrió y Angus, vió que Flora, ya lo estaba esperando. —Abuela–murmuró él mientras se inclinaba hacia ella para darle un beso en la mejilla. Un suspiro de su fragancia lo envolvió, el aroma a vainilla y empolvado que siempre asociaba con su abuela, fuera quien fuera la persona que se lo hubiera puesto. —Mi niño –le dijo mien

