Era un milagro que hubiera podido mantener a flote la empresa tanto tiempo. Había sospechado que la Naviera Jones, había estado en mala situación mucho antes de que Victoria, se pusiera al frente de la naviera y sospechaba que la única manera en la que ella había podido sobrevivir era recortando dramáticamente los gastos para poder bajar los contratos que ofrecía, pero no sabía cuánto. Casi no ganaba un sueldo para ella, probablemente lo mínimo para mantenerse y comprar gasolina para su Camaro. Sin embargo, no había realizado recorte alguno en lo más importante: personal y mantenimiento. Además, estaba el préstamo que había pedido para la boda. Suspiró con frustración. Comprendía por qué lo había hecho, pero no tenía una red sobre la que caer en caso de que las cosas no salieran bien, tal

