Brandon me abrazó durante todo el camino, su calor me brindaba un refugio temporal, pero no podía evitar pensar en Jhon. La imagen de él con otra mujer seguía grabada en mi mente. Sabía que era un mujeriego, pero nunca había actuado de esa manera frente a mí. Tal vez había bebido de más, pero eso no disminuía el dolor que sentía. —Ya no llores, mi reina —me dijo Brandon, su voz suave y tranquilizadora. —¿Qué hacías en el bar? —le pregunté, intentando desviar mi mente de lo que realmente me atormentaba. —Estaba saliendo de una reunión con un socio y te vi —respondió, mientras sus labios se deslizaban por mi cuello, enviando escalofríos por todo mi cuerpo—. Estás tan hermosa esta noche. Sus palabras, aunque halagadoras, no lograban calmar la tormenta que había en mi interior. Mientras él

