Jhon Clark La lluvia caía con fuerza, cada gota resonando como un latido en mi pecho. Había sido un día largo y tenso, pero finalmente me sentía aliviado. Alexa estaba a salvo. Ya la habían revisado y, gracias a Dios, ese cerdo no había tenido la oportunidad de tocarla. Si hubiera pasado algo, nunca me lo hubiera perdonado. Mientras charlaba con mi superior, Ramson, me sentía dividido entre la preocupación y la satisfacción. Ramson había conocido a mi padre, Nick Clark, uno de los mejores agentes del país y mi mayor ejemplo a seguir. La imagen de mi padre, caído en una misión a manos de un narcotraficante, seguía atormentándome. Había decidido dedicar mi vida a acabar con esos malditos. —Bien hecho, Clark —me dijo Ramson, su voz llena de aprobación. —¿Crees que Brandon tuvo que ver co

