Solo podía recordar la imagen borrosa de Leo llamándolo con lágrimas en sus ojos, aunque su deseo era mantenerse a su lado por más que luchara su cuerpo fue desvaneciéndose. El dolor en su pecho se hacía más poderoso que era peor de lo que sentía al momento en que sus alas fueron desvaneciéndose de su cuerpo. Abriendo los ojos nota el lugar, sus recuerdos de aquella vez que fue llamado para una misión volvieron a su mente, dándose cuenta que se encontraba frente al trono de su señor. - Chris, a pesar de las advertencias que te he dado, te has enamorado de tu protegido. – Decía una voz imponente del gran ser sentado en ese majestuoso trono. - Perdóneme Señor. – Dice quedando de rodillas bajando la cabeza en sumisión. - Sé que no debí, por más que intenté luchar contra ese sentimiento

