Chris se sentía enternecido con la imagen de Leo durmiendo sobre sus brazos, su respiración era tan tranquila, que si tuviera más tiempo lo dejaría que continuara descansando, el escritorio estaba ocupado por muchos documentos, dando a la impresión que estaba con mucho trabajo. La dulce voz de Leo lo distrae de sus pensamientos llamándolo. Oír de su voz su nombre lo hacía sentir especial, como si un gran sentimiento había tras ello. Pero al responder a su llamado la segunda palabra lo dejaba totalmente sorprendido. - Te amo… Chris cae sobre sus rodillas al oír esas palabras atónito, quedando frente al rostro de Leo, notando que una lagrima caía de los ojos de este que aún se encontraban cerrados, el corazón de Chris late con fuerza como si quisiera salirse del pecho para unirse a est

