Diego reconoció a la gitana, era la misma mujer que hacía más de cinco años, le había advertido sobre los sucesos más importantes de su vida, ella, le había dicho que acaba de conocer a su verdadero amor y también le advirtió sobre esa decisión tan importante que tendría que tomar, y que finalmente, había sido Sofía, quien la tomara por él. —¿Quiere que le lea la mano joven? —Insistió la mujer, diego, extendió su mano, sintió curiosidad por lo que le diría esta vez. —Cuídese mucho joven, también cuide a sus seres queridos, la muerte los persigue, la tristeza y la desdicha se han instalado en si vida, pero recuerde, que cuando la noche se ha vuelto más oscura, es porque se aproxima la salida del sol. Diego jaló su mano, las palabras de la mujer eran ciertas, todo lo que estaba pasando en

