El escandalo.

1121 Words
México 2005. En algún pueblo cerca de la ciudad de México se lleva a cabo un gran escandalo cuando el importante hacendado de nombre Camilo Arango ha llegado a su casa y se ha topado con que su adorada esposa en lugar de estar pendiente de su hijo se encuentra recibiendo las atenciones sí es que así se le puede decir a lo que está haciendo con su empleado de confianza, Camilo siente una especie de deja vu y no es la primera vez que le sucede, antes de tener tiempo para reacciones siente que un dolor de cabeza se apodera de él, así que se lleva las manos a sus sienes intentando calmar el dolor que siente, entre tanto se encuentra teniendo una especie de visión que lo deja cruelmente acongojado. “Camilo es un hombre trabajador que a pesar de tener ciertos lujos se esfuerza en seguir haciéndolo para que nada le falte a su hogar, no duda en volver a casa después de un largo día lleno de tensiones con sus esclavos, lo único que calmaría su tensión es ver a su amada esposa e hijo ya que ellos tienen el poder de tranquilizarlo haciéndolo olvidar de todo y todos cuando están juntos. Con lo cual decide sorprenderla e ir más temprano a casa pues sabe que su mujer está acostumbrada a ciertas atenciones producto de su experiencia en su primer matrimonio, acomoda el ala de su sombrero mientras va en busca de un bonito ramo de rosas. Ana es una mujer de mediana edad con cierta experiencia para las mujeres de la época ya que estuvo casada con anterioridad y este es su segundo matrimonio, pero a Camilo nunca le ha importado ello motivo por el cual no dudó en proponerle matrimonio siendo una viuda muy joven. Al llegar a casa todo está en completo silencio, pero ciertos sonidos provenientes de la habitación matrimonial le sorprenden, revisa el atardecer a través del balcón y se percata de que no hay animales cerca, con el corazón acelerado se acerca a sus aposentos y se sorprende al ver a su mujer en brazos de uno de sus esclavos quien le besa por encima del corsé captando su total atención, ella gime suavemente conteniendo la respiración mientras su esclavo pasa la lengua por el contorno de sus pechos. Siendo una visión que lo aterroriza por completo, había escuchado ciertos rumores acerca de lo que su mujer acostumbraba a hacer cuando él no estaba cerca, pero ingenuamente nunca los creyó, sin duda esto lo ha desilusionado por completo”. —Camilo, Camilo —lo sacan de su ensimismamiento y es cuando mira con recelo y hasta con furia a su aún esposa —¿está bien, patroncito? —inquiere una de sus empleadas. —Gracias —se limita a responder con ironía sin quitarle la vista de encima a su esposa quien intenta por todos sus medios reacomodar su ropa y cabello mientras su empleado desaparece despavorido —puedes irte, sí mi hijo está con su niñera pídele a la joven que espere un momento más, no quiero que Damián se quede solo y pueda venir a escuchar lo que tengo que decirle a su madre —la joven empleada se limita a asentir y salir en completo silencio. Entre tanto él pequeño Damián se encuentra con su niñera, La morena quien lo va conociendo mejor decide hacer algo para entusiasmarlo pues verlo tan triste a causa del abandono de su madre es algo que sencillamente le rompe el corazón y que sin poder evitarlo le recuerda muchas cosas de sí misma como por ejemplo la infinita soledad en que vivió mientras sus padres intentaban aparentar una unión que no tenían solo para salvaguardar las apariencias ante las demás personas, esas situaciones simple y sencillamente la marcaron generando en ella marcas que hasta el día de hoy creía haber superado, pero al ver al niño se da cuenta de que no es así y que las cosas no son como ella creía, suspira mientras él niño se acerca y la abraza haciéndola reír y llenándola de gozo al ver su efusividad y entusiasmo. —Hola Damián —saluda con una sonrisa que contagia al niño —¿cómo te sientes hoy? —acaricia la cabeza del infante. —Hola Emi —sonríe abrazándola una vez más —me siento triste, de nuevo mi madre se fue —se encoge de hombros intentando restarle importancia al asunto —, pero tu estas aquí y me gusta imaginar que tú eres mi madre, además mi papá prometió venir temprano para llevarme a montar a caballo y tiene curiosidad de conocerte por fin, aunque me pareció escucharlo, iré a buscarlo… —Bueno, pero ¿qué te parece sí mientras revisamos tus deberes de la escuela?, además no creo que sea conveniente que lo busques, tal vez está ocupado – Damián parece pensativo, pero termina por asentir a la sugerencia de la joven. —Si, pero me vas contando sobre tu novio el militar —se ríen —es lo justo para que no me aburra y vaya a buscar a papá. El tiempo se pasa volando y cuando menos se lo imaginan es hora de que Emily vuelva a casa, tras haberle contado al niño sobre la vida de su novio aparece una visita inesperada que le pone los pelos de punta a la morena, se congela y se siente morir solo de escuchar esa voz, esa voz tan única, esa voz fuerte y varonil, cierra los ojos mientras se sostiene de la silla con tanta fuerza que se siente desfallecer. Había hablado con la empleada de la casa y esta le dijo que debía distraer al pequeño pues sus patrones estaban ocupados con lo cual y a medida que pasaba el tiempo imagino que no lo vería ya que era más que seguro que no tuviera tiempo para hablarle a una simple empleada. Entre tanto Camilo va llegando a la casa después de haberse decidido a dar un paseo con tal de no estrangular a su esposa por lo que vio con lo que termino por confirmar que entre ellos ya no hay amor, entra un poco cansado pues tuvo que devolverse al trabajo por un imprevisto el cual le sirvió de mucho a la hora de despejarse, entra sintiéndose mal pues le prometió a su hijo llegar lo antes posible y con cierto recelo entra a la sala en donde se topa con una bonita figura femenina que mira por el balcón y tiene la mano puesta sobre el hombro de su hijo, esos rizos negros como la noche hacen que se paralice y una lágrima inexplicable ruede por su mejilla.
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