La joven intenta concentrarse en su deberes, pero le cuesta trabajo no deja de mirar su dije, no entiende porque pero siente la necesidad de tenerlo con ella, es como si fuera su amuleto y lo necesita más que nunca antes, toma aire y sigue estudiando. Se supone que el rechazo de Camilo era lo que ella quería, no fue capaz de aclarar las cosas pues temía que al hacerlo él pudiera notar su desesperación y decidió dejar las cosas así por temor a lo que pudiera suceder. —¿Cómo estás? —le susurra Elisa —se te ve tan dispersa, no se supone que las cosas cambiarían para bien con tu día a día en la casa de Camilo Arango —Emily pone los ojos en blanco. —Si, ya sé que solo eres la niñera de su hijo pero eso no quita que ahora vives en su casa y eso es mucho más de lo que hacía Ana. —Pero sí… —susu

