—No, eso no es así, —añade Emily con voz apenas audible. —Dile lo que hiciste, —añade la deidad con furia —dile porque te condenaste a ti misma a no recordar a tu esposo, o lo haces tu o lo haré yo. —Emily, ¿de qué habla? —añade Camilo nervioso. —Te dejo luchando solo —responde la deidad convertida en la nana —no te espero como debía, murió en una peste que hubo poco después de que te fuiste a luchar… —Eso no —dice Emily débilmente —, se propagó la peste y el dinero que nos diste —hace una mueca empezando a recordar —no nos alcanzó como se suponía, Daniel nos robo, antes de entregarlo a tu hermano se las ingenio para cambiar el cofre con el dinero y dejarnos sin nada, yo no sabía y quede sola con el bebé que esperaba y con Damian que era tan pequeño, ellos tenían hambre y no podía simp

