CAPÍTULO VEINTIDÓS Chloe nunca había sido la mejor en pedir ayuda. Ya desde niña le costaba, pero cuando llegó a la adolescencia empeoró bastante más, y a la hora de entrar en la edad adulta ya era una especie de rasgo definitorio. Siempre había dudado en pedir ayuda, aunque se tratara de ayuda para las clases de la universidad o incluso cuando su primer coche se averío dejándola a un lado de la carretera. Por eso le resultaba extraño sentarse sola en el coche del FBI que había compartido con Rhodes en los últimos días, sacar su móvil y mirar fijamente el número de teléfono al que había llamado solo una vez. Estaba tan segura de que no volvería a llamar a ese número, que no se había molestado en agendarlo como contacto. Había conseguido el nombre de la Dra. Fischer inmediatamente despué

