CAPÍTULO TREINTA Varios segundos después de que Rhodes salió persiguiendo al hombre rubio con cola de caballo, Chloe se dirigió hacia el mostrador de la cocina. Ella agarró su teléfono y llamó al asistente del director García, sabiendo que era más probable poder hablar con él que con Johnson. García respondió de inmediato. Chloe usó todas sus fuerzas para decir algunas palabras, su garganta aún le dolía intensamente. ―Fui atacada. Rhodes salió a perseguirlo a pie. Mi edificio de apartamentos… Eso fue todo lo que pudo decir. Cortó el teléfono confiando en que García le enviaría a alguien para que las ayudara. Mientras tanto, Chloe no podía permitir que Rhodes arriesgara su vida por ella. Sabía que era una mala idea, pero se apresuró a salir por la puerta en la misma dirección que Rhodes

