La tarde transcurría tranquila en las oficinas de la fundación "Raíces". Emily revisaba documentos junto a Martha, mientras Emiliana y Gabriel organizaban los materiales para el próximo taller de apoyo familiar. Laila acababa de llevar café para todos cuando Teddy entró con una sonrisa: "Christian tuvo que salir a tomar una llamada urgente – dijo que volvería en quince minutos. Me pidió que vigilara todo mientras él no está." Justo en ese momento, se oyó un golpe seco en la puerta principal. Nadie había tocado el timbre. Neil, el encargado de seguridad, fue a abrir y se quedó helado en el umbral. Allí estaba Tiburón, con su característico bastón de madera y la cicatriz que cruzaba su ceño. Llevaba ropa casual, pero su mirada era tan intensa como siempre. "No hace falta que llames a la

