Sin embargo cuando llegó a su habitación, otra vez se entretuvo un rato mirando ese brazalete que había adquirido en la joyería de Flor, la verdad es que era un accesorio bastante bonito y no dejaba de mirar aquel un grabado con su nombre, de hecho era un hombre muy hermoso también, con esos dos enormes ojos azules que lo capturaron de alguna forma aquel día en la joyería. Y ya se encontraba sentado el borde de su cama, mientras sostenía el accesorio sobre su palma y se le quedaba mirando una vez más, no se cansaría de apreciar ese brazalete, tal vez porque escondía la enorme intriga de cómo estaría actualmente esa muchacha a quién le pertenecía y se había soltado de esa pieza hace apenas días. Estaba al corriente de que solo lo vendió, porque necesitaba el dinero, lo que le dejaba saber

