Capítulo 29. Madres e hijos

1235 Words

El amanecer llegó con la suavidad de una brisa fría, pero Alma no se sintió reconfortada por ello. Los sueños que había compartido con Michael la noche anterior seguían presentes en su mente como si fueran más que simples fantasías. Era como si cada caricia, cada susurro, hubiera dejado una huella imborrable en su cuerpo. Se llevó una mano al rostro, tratando de calmar el calor que le subía por las mejillas. ¿Cómo era posible que hubiera soñado algo tan... íntimo...con él? Un suave golpe en la puerta interrumpió sus pensamientos. Antes de que pudiera responder, Gia entró con la familiaridad de quien sabía que no necesitaba permiso. —Buenos días —saludó, su sonrisa cálida iluminando la habitación—. Pensé que te gustaría unirte a nosotros para desayunar... en el comedor de la manada. A

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD