Capítulo 20: La Caída del Sistema El desayuno fue una farsa helada en el comedor del ático. Max vestía un traje de viaje oscuro, preparado para su próxima reunión de negocios, pero la tensión que emanaba de él era palpable. Yo me senté frente a él, vestida con un conjunto profesional que gritaba respeto y distancia, lista para simular la perfecta sumisión corporativa. No había pasado ni una hora desde que mi script había comenzado su trabajo sucio en la base de datos de Sterling Global, pero la primera señal de falla llegó como un golpe seco en el cristal de la mañana. El teléfono de Max, un dispositivo seguro con múltiples líneas, comenzó a sonar con una urgencia que nunca había escuchado. Max lo miró, su mandíbula tensa. —Es Singapur —masculló. La llamada fue breve, pero el cambio e

