Capítulo 8: La Jaula de Cristal y Silencio Me desperté en la vasta cama, y la primera sensación fue el peso, no de las sábanas de seda fría, sino del vacío. El nuevo ático no era una residencia; era una declaración de poder, una prisión de cristal y acero suspendida en la estratosfera de Manhattan. A diferencia del primer penthouse, que tenía el eco de la vida de Maximillian, este era aséptico, brutalmente moderno, diseñado para el aislamiento. Cada superficie de mármol n***o pulido reflejaba la luz del amanecer de manera tan afilada que dolía mirarlo. Aquí, mi única realidad sería él. El lado de la cama de Maximillian estaba inmaculado, la almohada sin una sola arruga, como si un dios distante hubiera descansado y partido. Se había ido al amanecer, sin un sonido, sin una nota, dejando s

