Me siento cohibida un poco extraña y con el corazón palpitando a 100 por hora. Pero a pesar de todo lo único que quiero en este momento, es empezar básicamente de nuevo. La esperanza, de que está sea mi oportunidad de poder solucionar básicamente mis problemas. Pero no lo sabía con exactitud, lo único que quise hacer fue levantar la vista. Simplemente no olvidarme un poco de todo, en ese momento como no encontraba otra escapatorias. El timbre sonó, en cuanto voy a abrir la puerta me encuentro con Francisco. No puedo evitar mirarlo con una sonrisa amable, y decirle que pase. El mismo ingreso, haciendo un sonido con sus zapatos los cuales eran caros como toda su vestimenta. —Quería saber ¿cómo te encontrabas..? —dijo con amabilidad y yo no pude evitar sonreír. —Estoy bien —dije simple

