Leah Parece que Aaron y yo no nos casamos de esas sesiones en las que lo hacemos hasta el amanecer, porque cuando salimos de la regadera, volvemos a hacerlo en la cama, Aaron es increíble, tiene una fortaleza y resistencia impresionantes. Terminamos una vez, y descansamos un par de minutos, en los que nos provocamos solos y terminamos otra vez cubriéndonos de caricias, besos, y es que sé que dije que Aaron bajo de peso y lo hizo mucho, pero aun así es fuerte y sigue muy marcado. —¿Estas bien? —Me pregunta después de la ultima vez, esta encima de mi, no lo dejo moverse, porque me siento muy segura con el, es reconfortante. —Muy bien ¿y tu? —Le pregunto curiosa —Increíble—Pero su mente parece lejana —¿Qué sucede Aaron? ¿Qué piensas? —En ese día que te vi en la oficina por primera vez

