CAPITULO 2

1721 Words
Aaron Me levanto de la cama dejando a la mujer desnuda que traje al hotel, dejo una nota para que la noche esta pagada. Y agradeciéndole por la noche. Me visto y salgo de la habitación, desde hace 5 años no me pierdo en alcohol, y mucho menos cuando llevo a una mujer a la cama, no desde aquella noche. Debo decir que me obsesione un poco con aquella chica, no la recuerdo ni nada en general de ella, pero tuve cierto remordimiento por que era una chica virgen, e incluso de lo poco que recuerdo, es que era muy tímida e insegura con su físico. Llego a mi departamento, me doy una ducha y me meto a mi cama a dormir, no suelo dormir con las mujeres con las que tengo sexo, incluso mi “novia” oficial, no se queda en mi departamento, ni yo en su casa, aunque para ser honestos, vive con sus padres, así que eso no pasará jamás, y aclaro que Emily y yo no tenemos una relación exclusiva, ambos lo hemos decidido así, de vez en cuando pasaos tiempo juntos, y con lo que respecta a nuestras familias, fingimos que hay algo mas formal, pero ambos nos divertimos con otras personas. Me quedo dormido casi en cuanto toco la cama. Mi alarma como siempre me despierta a las 5 de la mañana, hora en la que voy al gimnasio del edificio que hay en la tercera planta son las dos horas mas desestresantes del día. Me doy una ducha en mi departamento y a las 7:30 salgo a trabajar. Mientras conduzco por las calles de NY, voy haciendo un recordatorio de todo lo que tengo que hacer, la verdad es que no tener secretaria me esta volviendo loco, la semana pasada olvide 3 citas con proveedores, una reunión con mi padre y mis hermanas. Tengo que contratar a alguien de inmediato o mi padre terminará corriéndome. Llego a la oficina, que esta en el piso 19, junto con las oficinas de mis hermanos Caroline, Pilar y Zack, y de mi padre Anthony. Realmente la oficina solo la usamos Caroline y yo, mi padre, ya casi no viene y Pilar, esta mas enfocada en cuidar y atender a su familia, mientras que Zack, tiene 2 años sirviendo en el ejército. Las puertas del elevador se abren, entro por el pasillo que da a mi oficina, y en la antesala que esta fuera de mi oficina, esta el escritorio de la secretaria, y para mi sorpresa esta sentada una chica, joven, cabello castaño, y amarrado en una coleta, cuelo largo, ojos cafés claro, y facciones que no resaltan mucho, usa anteojos y su vestimenta da pena. De inmediato me molesto. —¿Quién eres tú? —Le pregunto de forma brusca —Buenos días señor White—Su voz es melodiosa, realmente linda, pero aun no me contesta quien es—Mi nombre es Leah Clark. Soy su nueva secretaría. —¿Perdona? —Pregunto sorprendido—¿Qué? —Soy Leah…—Comienza a repetir —Escuche la primera vez—La interrumpo molesto, y me mira confundida—tu no eres mi secretaría, ¿Quién te contrato? —La señorita Caroline White, señor—En ningún momento deja de mirarme a los ojos. Estoy enfadado, no se porque Caro no me dijo sobre esto, quien se cree para tomar esa decisión sin si quiera avisarme. Veo a la chica de arriba a abajo, ¿Cómo Caroline contrato a esta escuincla? —¿Y te parece correcto presentarte en estas fachas a trabajar? —Pregunto señalando su atuendo —Creo que estoy presentable para realizar mi trabajo —No, no lo estas—Me mira con el ceño fruncido, visiblemente molesta—Ve a comprar ropa de marca y vuelve mañana presentable —No haré eso, señor—Me dice ahora mirándome decidida. —¿Por qué no? —Porque no necesito comprar ropa de marca y sobrevalorada, para poder realizar mi trabajo de manera correcta. —Mira niña, tu eres lo primero que ven cuando llegan a mi oficina, lo que tu reflejas es una parte de mi, y no quiero a una niña con poco profesionalismo, sin maquillaje y demuestre humildad. —Lo que verán será una mujer capaz para realizar su trabajo, al igual que usted hace el suyo—Su voz sigue siendo calmada, a pesar de que su mirada refleja dureza. Saco mi tarjeta de crédito y se la extiendo —Si es por el dinero niña, yo te lo pago. —Para mi sorpresa ella me pega en la mano rechazando la tarjeta —No quiero que me compre ropa, señor, como ya le dije, soy muy capaz para realizar mi trabajo, y la ropa que traigo es adecuada—Me dice tomando un post it y estampándolo en mi pecho—Eso son sus recados el día de hoy, ahora sino se le ofrece nada mas, hare algunos papeleos de correos que han mandado desde las 6 de la mañana. Me deja ahí parado como un imbécil, y no voy a quedarme así por una maldita niña que no sabe su lugar. —Recoge tus cosas y lárgate de aquí—Le digo y ella solo me mira molesta, pero no se mueve, de hecho vuelve a colocar su mirada en la computadora que tiene enfrente—¿No me escuchaste? Le digo tomándola del brazo no muy fuerte, pero lo suficiente para hacer que se levante, se suelta de mi agarre de manera brusca —No vuelva a tomarme de ese modo, señor, yo lo respeto a usted, le pido lo mismo de su parte. —Te pedí que te largaras de aquí… —Y usted no es a quien debo responder, fue su hermana la que me contrató, así que solo ella puede correrme, si tiene alguna petición respecto a mi trabajo, o mi desempeño, háblelo directamente con ella. Vuelve a sentarse y de inmediato, voy a ver a mi querida hermana. Entro a su oficina hecho una fiera. —¿Quién carajo te dio el poder de contratar a esa escuincla como mi secretaria? —Le grito molesto. —Hola hermanito, a mi también me da gusto saludarte esta linda mañana—Me dice de manera burlona, yo la fulmino con la mirada. —A la mierda Caroline, ¿Qué demonios? ¿Quién te autorizó? —Mi padre—Me dice muy quitada de la pena, recargándose en su asiento y mirándome de esa manera en que siempre lo ha hecho desde que tengo 7 años. Eso sucede cuando tu hermana mas cercana en edad te lleva 7 años. —¿Por qué haría semejante tontería? —Le pregunto molesto —Porque estamos cansados de las constantes demandas que las mujeres que contratas nos hacen por acoso sexual —Todas se metieron voluntariamente en mi cama—Me mira fulminándome con su mirada turquesa, suspiro y me siento en la silla frente ella—¿Has visto como viene vestida? —Viene vestida de una forma presentable, para el trabajo que desempeña. —Vamos, puede… —No va a usar escotes, ni esta aquí para deleitarte la vista, hermanito, esta aquí para ser tu secretaría, además no ira a la cama contigo. —Podría si me esforzara —No lo hará, y déjala en paz, es una buena niña —¿Dónde la encontraste? —En un pequeño despacho, tiene experiencia, y es muy lista, así que por favor, no seas tu mismo. Le sonrío de medio lado, tomo uno de los dulces que tiene en su escritorio, lo abro y e lo llevo a la boca. —No me agrada, y no la quiero aquí —Te aguantas—Me dice sonriendo burlona. No es que sea un capricho, simplemente no me gusta la imagen que da a mi puesto de trabajo, además no la contraté yo, lo cual me pone algo paranoico. Me levanto y voy a mi oficina, no veo a la niña en su escritorio, suspiro, porque si ahora deja su trabajo como será en 1 semana, un mes o un año. Entro a mi oficina y ahí esta ella dejando algo en mi escritorio. —¿Qué haces aquí adentro? —Le digo con enfado, ella brinca al escucharme —Lo siento señor—Dice mirándome y se gira para dejar una taza en mi escritorio—Creo que empezamos con el pie izquierdo, y le traje un café como ofrenda de paz Su voz suena calmada, y con algo que parece esperanza, y su forma de hablar, es como si me hablará como un niño pequeño. —Siéntate, por favor—Le digo y señalo la silla que queda justo frente a la mía. Suspiro, antes de hablar—Bien, si vamos a trabajar juntos, debemos establecer algunas reglas. —De acuerdo—Me dice mirándome con interés. —Necesito que vengas ligeramente mas arreglada—Frunce el ceño de inmediato, pero no la dejo responder—A mi me importa mi imagen y la imagen que proyecta la empresa y ahora tu eres parte de esta empresa, no te pido que parezcas modelo, solo que proyectes una buena imagen. —De acuerdo me esforzaré un poco mas por proyectar una mejor imagen—Dice sin afectación y muy tranquila, le sonrío, pero no me regresa la sonrisa. —Y lo segundo que quiero que quede claro, es que no puedes entrar a esta oficina sin mi permiso, o una orden directa de dejar algo en específico, solo yo puedo darte el paso, o pedir que vengas aquí—Ella entrecierra los ojos con sospecha—No me gusta que las personas invadan mi espacio. —De acuerdo—Dice sin problema, pero su mirada refleja frialdad, supongo que hace lo mismo que yo con ella —Y ultima, todo lo que veas, escuches o no, se queda aquí, no puedes decírselo a nadie, sea de trabajo o personal. Se encoge de hombros entendiendo mas de lo que probablemente me gustaría —Lo que haga con su vida a mi me da igual, yo solo soy su secretaría. —Bien, ahora retírate a contestar llamadas. Le digo de manera despectiva. Ella se levanta y se va sin decir nada.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD