Continuaron durante un largo rato, cambiando posiciones y explorando al otro en mutua necesidad, finalmente, todo terminó en una explosión de éxtasis total, July languideció, y Killian se perdió dentro de ella, sus cuerpos, empapados de sudor, descansaron al fin. Luego de varios minutos, ninguno se movió, estaban totalmente exhaustos, flotando, con el pensamiento en blanco, sobre las olas que habían agotado su euforia, pero que aún los tenían en su poder. Al fin Killian reunió la energía suficiente para levantarse de encima de la rubia y rodar hasta quedar de espaldas, se mantuvieron acostados uno al lado del otro, abrazados sin hablar, sin moverse. July no tenía idea de qué estaría pensando el CEO, pero el silencio no la preocupaba. estaba muy ocupada con sus propios pensamientos, repasa

