Mucho rato después, mientras July intentaba recuperar aun el aliento y ordenaba a su corazón latir más tranquilamente luego del intenso y arrollador orgasmo, July se preguntó si era posible ser arruinada y después salvada, tanta felicidad casi era un pecado, pero adoraba ser feliz como nunca antes, lo merecía, después de tantas amarguras y tristezas, Julianna Wells merecía ese trozo de paraíso que Alex le obsequiaba. Sonrió gatunamente mientras veía al imperturbable CEO acomodarse el cabello, estaba tan agotada que solo podía permanecer allí, dispersa sobre la cama, con todo su cuerpo expuesto mientras su ahora prometido estaba de pie, mirándola con un deseo imposible de ocultar. — Vamos Alex, no hay necesidad de quedarte a medias, puedes darte el lujo de perder esta batalla con tu conci

