Me intené mover pero estaba demasiado adolorida. Una vez que entró a mi habitación y yo no pude ni pronunciar una palabra. Se sentó en la esquina de la cama. - ¿Estás muy mal? —Miré sus ojos culpables y yo empecé a preguntar si después de castigar a la gente pregunta sobre su estado. No me hagas esto — Agarró mi mano y solté un quejido— ¿Por qué? —Se acercó más a mí. No pude dormir pensando en cómo estas. —Ya no importa ... Supongo que me lo merecía —Murmuré. "No es cierto, nada de lo que te estoy haciendo", Mordí mi labio aguantando el dolor. Él acarició mi labio haciendo que dejara de morderlo. —Te dijo que no aguantes tu dolor — Yo me acomodé mejor en la cama. - Puedo ...— Señaló el espacio vacío de la cama. Asentí como pude. Él se puso junto a mí y pasó su brazo con cuidado por

