SIN SERVICIOS

1165 Words
Estupefacto y sin comprender aun las palabras de su jefe, Ersaí queda sin palabras por unos siete segundos, y luego le pregunta a su jefe: — ¿Qué fue lo que me dijo? — Que ya no puedo contar con tus servicios. — ¿Por qué? ¿Hice algo malo? — No, soy yo, se me presentó una dificultad económica, y ya no puedo pagarles a tres personas, sino que a dos. — Ah, ya... como yo llegué de último, si es entendible. Ante la mirada de Frey desde lejos, Hugo pone su mano derecha en el hombro izquierdo de Ersaí, diciéndole: — Yo voy a llamar a unos amigos, y te voy a conseguir trabajo con ellos, no te preocupes, yo te llamo. — Gracias señor, pero yo no tengo teléfono, ¿a dónde me va a llamar? — Ah, verdad que me dijiste eso hace tiempo. — Deje así, y de nuevo gracias por la oportunidad que me dio. Ersaí se despide de su jefe y luego de Jair y de Frey, diciéndoles el motivo, pero Jair no puede creer lo que le dijo Ersaí, y dice: — ¿Por qué te echo Hugo, si andes éramos cuatro con Alonso y el jefe pagaba más? — Como les dije, se le presentó un problema económico y solo le puede pagar a dos. Frey no dice nada. Cuando Jair se siente mal y se enoja con Hugo, y expresa: — El jefe si tiene para pagar, él quiso echarte. Ersaí ya no quiere hablar de eso, y se despide de sus compañeros y se va. Cuando Frey va rápidamente a donde esta Hugo, y le dice: — Hizo bien jefe. — Vete a trabajar Frey, y déjame hacer unas cuentas acá. — Bueno. Frey sale de la bodega. Cuando Hugo dice: — Actúe mal con Ersaí... la embarre. Hugo sale de la bodega, y le pregunta a Jair, quien lo mira con enojo: — ¿Ersaí está por ahí? — Él ya se fue, porque usted lo echó. A Hugo no le gustó como Jair le habló, y en segundos cae en cuenta; que él se portó mal, y se entra a la bodega... En seguida, Frey le expresa a Jair: — Si le sigues hablando así al jefe, de seguro que te van a echar. — Y así te quedarías solo. — ¿Cómo así? ¿De qué hablas Jair? — Que estabas contento porque echaron a Ersaí. — No, no, no, ¿acaso no les dije que mi mujer está embarazada, y por eso estaba contento? — Pues, ahora no te creo. — Bueno, Jair, piensa lo que quieras. Frey se aparta de Jair y se va a sentar a otra parte, mientras Ersaí va en el Mio, y piensa: "Tengo que buscar algo que hacer, y rápido; esos servicios no van a dar esperas" Minutos después, Ersaí llega a su casa. Cuando Lucrecia lo ve, y dice: — Necesito una prenda de ese. En ese instante, Lucrecia sale rápido de su casa. Cuando Ersaí la ve y le da miedo de ella e intenta abrir la puerta rápido, pero Lucrecia se acerca a él, diciéndole: — Vecino, yo vengo a disculparme con usted, quiero que me perdone. — ¿Qué? ¿Usted pidiéndome perdón? — Si, recapacite en esa celda que la policía me puso. Ersaí no le cree nada a Lucrecia, y piensa: "¿Qué estará tramando? Que se vaya, no la quiero cerca porque me ha hecho mucho daño" Lucrecia espera una respuesta, y le dice a Ersaí nuevamente: — Me perdona. — Si, la perdono, pero yo la quiero que este lejos de mí. De inmediato, Ersaí abre la puerta y se entra. Dejando a Lucrecia parada en el andén. Lucrecia se vuelve a enojar, porque Ersaí no cayó en su trampa, y se va para su casa... Días después, Los servicios de energía y de gas, son cortados a la casa de Ersaí, y Lucrecia al ver el carro de energía, se alegra por eso. A escondidas de su hijo y de su marido, Filomena entra a la casa de Ersaí con una jarra de jugo de mango, diciéndole: — Buenas tardes Ersaí. — Buenas tardes señora Filomena. — Como tenías la puerta abierta, entre; aquí te traje jugo. — Gracias, pero tenga cuidado con su esposo, no quiero que vaya a tener problemas por mi culpa. — No te preocupes, mi esposo no está en casa, y de mi hijo yo me encargo. — Gracias, usted ha hecho bastante por mí. — Siempre uno tiene que ayudar al que lo necesita. Ersaí se acuerda del error que hizo, y se pone triste, y dice con voz baja: — Así es. — Pero lo dices con una tristeza, ¿qué te sucede? — Además de que me cortaron la energía y el gas, y que me echaron del trabajo, me acordé de un error muy grande que cometí. — Todos cometemos errores. — Si, pero yo hice uno muy grande. Justin separa en la puerta de Ersaí, y le dice a Filomena: — ¡Mamá! Filomena y Ersaí se asustan. Cuando Filomena se da vuelta, y le dice a su hijo: — ¿Qué sucede Justin? ¿Acaso no te dije que me ayudaras con echarle agua al pateo? — Ya juagué el pateo. — Ah. — ¿Mi padre no dijo que a esta casa no viniéramos? Filomena se despide de Ersaí, y luego se acerca a su hijo, y le expresa: — ¡Vamos a la casa! Filomena se lleva a su hijo a su casa y por el camino, lo regaña fuertemente... En ese momento, Ersaí toma un poco del jugo que le trajo Filomena y cierra la puerta, y se recuesta en ella, diciendo: — ¿Qué voy hacer?... En la noche, Alfredo llega al andén de su vivienda y ve la casa de Ersaí en oscuras, y entra a su casa y saluda a su esposa e hijo de besos, como es de costumbre, y les pregunta: — ¿Pasó algo con el vecino de al lado? Justin se le adelanta a su madre, y le responde a su padre: — Le cortaron la energía y el gas. — Ah. Filomena le pregunta a su esposo: — ¿Pretendes ayudarle? — No, que trabaje para que pague sus servicios. — No me gusta lo que últimamente escucho de ti, te has vuelto un hombre con un corazón duro. — Solo quiero que ese hombre no se vaya aprovechar de ti, por lo que pasó con Lucrecia. — A Lucrecia nadie la ha violado, ella se inventó eso. — Di lo que quieras, no te quiero ver en esa casa... En casa de Martha, Ersaí sale a comprar fósforos y vela a la tienda, porque dentro de la casa no encontró nada de eso, y regresa a la casa. Cuando ve a Lucrecia y a otros vecinos burlándose porque esta sin energía...
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