Es Tu Decisión Richard Hastings permanecía sentado en el asiento del conductor de su automóvil, los dedos apretando suavemente el volante mientras la pantalla de su dispositivo desplegaba los titulares y videos de noticias. Su mirada, firme y calculadora, se detenía en cada imagen de Aurora, su nieta, entrando y saliendo de la clínica, siempre escoltada, siempre protegida. La preocupación que intentaba mantener contenida comenzaba a filtrarse por debajo de su armadura de calma. - ¿Subirá a verla, señor? - preguntó su secretario desde el asiento del copiloto, con tono respetuoso pero con cierta impaciencia. Richard asintió, lento y medido, sin apartar la vista de la pantalla. - Sí… ya no puedo mantenerme al margen. Es mi nieta. Su embarazo requiere cuidado y atención. - Su voz era grave

