La sala, con luces tenues y micrófonos ready to go, tenía la onda perfecta para la noche de karaoke. Nos acomodamos en los sofás y sillas, con las ganas de disfrutar de la música y de las sorpresas que la noche tenía preparada. David, con un micrófono en la mano, tiró con pila de entusiasmo, "Hoy es una noche para disfrutar del karaoke, soltar risas y descubrir los talentos ocultos entre nosotros. Cada nota, cada risa, es un tributo a la diversidad de habilidades que compartimos." Alexander, acomodando el volumen, comentó, "Me copa la idea, David. Podríamos arrancar la noche con una ronda de canciones populares y después darle espacio a cada uno para brillar en el escenario. ¿Alguno tiene alguna idea para arrancar?" Isabella, con una sonrisa pícara, propuso, "Podríamos largar con una ca

