Jamie JamieSaltaba en el hombro de Alex con cada paso que daba camino a nuestros cuarteles, pasando la sala de estar y yendo directo hacia el dormitorio. No podía creer que había hecho eso y frente al general. Era posesivo, pero era mío. Y no había duda de que era suya después de todo el esfuerzo. Alex nos encerró antes de deslizarme por su pecho. Pensé que mis pies tocarían el suelo, pero no me dejó caer, me mantuvo contra su pecho, nariz con nariz. Un brazo estaba en mi espalda y el otro en mi trasero. Sus ojos oscuros se posaron en los míos. No pude evitar ver la culpa, la angustia. La frustración. La necesidad. Tantas emociones, y todas debido a mí. —Te causé un sufrimiento adicional, Jamie. —Su voz estaba llena de la misma tensión que sus ojos, y si sus manos no estuvieran ocupa

