Ocurrió cierta tarde. Ocurrió cierto día lluvioso.

1190 Words
[ELLA] Deslizó suavemente su mano por mi cabello, mi cuerpo se estremeció en respuesta a su toque, sonreí al sentir su calidez cerca de mí. La oscuridad rodeaba la habitación, solo podía escuchar mi respiración lenta y la suya en el silencio. Se sentó a mi lado en el sofá, una pequeña llama ilumino tenuemente su rostro y la pequeña llama del cerillo danzón en sus ojos por algunos segundos antes de prender el cigarrillo que estaba en sus labios, luego oscuridad de nuevo. Las gotas de lluvia contra el cristal de las ventanas rasgaron el silencio al que nos sometíamos, comenzó a llover con fuerza, pero ninguno de los dos se inmutó siquiera. Paso el cigarrillo a mi mano, lo llevé a mis labios y mis pulmones se inundaron de humo dándole un poco de paz a mi interior, volví a entregarle el cigarrillo y tomé la copa con hielos que tenía en la mesa del café, tomé un sorbo y mi garganta ardió en respuesta, sonreí en la oscuridad. Vitya y yo manteníamos una competencia contra nuestra locura, pero estábamos perdiendo... Cada vez, cada noche estábamos más cerca del borde. Se nos acababa el tiempo. Aquella noche nos había destruido a ambos, lo sabíamos, pero, aun con ello tratábamos de seguir, de pensar que podíamos arreglar un poco de lo que nosotros mismos habíamos provocado. Ya no sentía culpa, más bien sentía que necesitaba encontrar a ese chico... lo necesitaba urgentemente, su olor, su piel... pero, Vitya pensaba lo mismo que yo. La locura no era lo único con lo cual peleábamos, sino que, éramos nosotros mismos. Él y yo. Los dos lo estábamos deseándolo demasiado, y aunque, no me gustara vivir así, a la forma de vida de Vitya era lo mejor que tenía, era el mejor estimulante. Aunque había ocasiones en las que todo eso me sobrepasaba, me aterraba. Habían pasado alrededor de 6 meses desde esa noche, Vitya y yo simplemente estábamos viviendo con los estragos de eso, con las migajas que su cuerpo nos había dejado... pero necesitábamos más. Sin embargo, no lo habíamos buscado aún, pronto quizá lo haríamos, tarde o temprano volveríamos a él o él a nosotros, era así como esto funcionaba. Era así como Vitya y yo habíamos coincidido, hace tantos años atrás. Era un Vitya más joven, un Vitya ya roto, un Vitya que amaba a Aki, el maldito de Aki. Me estremecía con el recuerdo, evocar su rostro me hacía sentir miserable, me hacía sentir que no valía la pena. Vitya había amado a Aki antes de que ellos me encontraran a mí. Él había hecho que Vitya se rompiera en pedazos, pequeños y asquerosos pedazos. Lo odiaba por eso. Odiaba que él hubiera destruido su vida y odiaba que me arrastrara a esto. Odiaba el maldito recuerdo de Aki, a pesar de que él ya no estaba ahí, lo odiaba. Abracé mis piernas desnudas contra mi cuerpo con fuerza, y temblé suavemente, Vitya me miró con intensidad y una leve nota de duda cruzó su rostro, apagó el cigarrillo en el cenicero junto al jarrón de rosas rojas y las tazas de té que habíamos bebido hacía horas. Suspiró pesadamente y rodeó mi cuerpo con sus brazos delicadamente, casi como si temiera que fuera a romperme. Me acercó un poco más a su cuerpo y hundió su rostro entre mi hombro y mi cuello, sus labios se presionaron contra mi piel y las lágrimas frías cayeron de mis ojos. Si tan solo pudiéramos ser él y yo, tal vez.... tal vez estaríamos bien. Susurró mi nombre en la oscuridad, su aliento suave recorrió mi piel lanzando un escalofrío a mi cuerpo. Esperé en silencio… —Ya no hueles a él — y una media sonrisa se extendió por su rostro a medida que se alejaba de mí, tragué. Sus labios se estrellaron son fuerza sobre los míos entonces, su lengua recorrió mi boca con desesperación buscando algo aparte de mi sabor, buscando si el chico de los ojos verdes aún estaba impregnado en mí, era una estupidez, sin embargo, Vitya y yo funcionamos así. Quise gritar, quise gritar fuerte. Quise … quise que, por una vez, eso terminara. Quitó mi ropa con desesperación buscando los recuerdos de esa noche tan lejana, buscando el aroma y el sabor que él había dejado en mi cuerpo, no lo encontró. Fue Vitya quien gritó. Gritó fuerte. Gritó durante mucho tiempo, mientras yo corría a esconderme en la bañera y me alejaba de su locura. Recordé mientras lo escuchaba romper cosas, recordé y tenía miedo. Ocurrió una tarde de lluvia. Una tarde de otoño. Ocurrió un día cualquiera, lo recuerdo. Aún recuerdo. ---                  [Cómo Ella conoció a Vitya] Había despertado en la bañera de mi departamento, el agua se había desbordado sobre las baldosas blancas, mi cabello goteaba, tenía mucho frío. El agua era de color rosa, y mis muñecas sangraban. No tenía fuerzas para gritar, ya no. --- Días después caminaba lentamente a casa después del trabajo, podía ver los vendajes de mis muñecas manchados de sangre… ya no importaba. Comenzó a llover, me quedé ahí de pie frente al edificio, con la lluvia cayendo a mi alrededor, con la lluvia borrando mi enojo, mi rabia… Lo escuché acercarse, se quedó de pie a mi lado mirándome, sin decir nada, sin hacer nada más que estar ahí y su presencia me reconfortó en ese instante, me hizo sentir mejor… sin saber por qué. Pronunció mi nombre, el viento se llevó sus palabras calle abajo. Lo miré, era ese chico. Ese chico de hermosos ojos grises y rostro pálido, el que iba todos los días por té al lugar donde trabajaba, no sabía su nombre, sin embargo, hablaba con él, se había vuelto mi amigo y yo me había enamorado de su cabello oscuro, del tono de su voz… de su olor. Tomó mi mano y yo traté de ocultar el vendaje de mis muñecas, no lo logré. Me aborrecí. Sonrió y mi respiración falló, mis piernas también. Sus labios se abrieron paso por los míos, fue la primera vez que nos besamos, sus labios eran dulces, pero decididos me hicieron desear más. Más. Lo arrastre hasta mi habitación, hasta mi cama. Él me hizo el amor con fuerza esa noche. Él se robó una parte de mi corazón, de mí, una parte que ya nunca volvió… una parte que destrozó sin importarle nada. Él se fue mientras yo dormía, en la oscuridad de la noche. Él no volvió. Él desapareció durante días, durante demasiados meses mientras yo me destrozaba por dentro, mientras yo trataba de vivir de los recuerdos de esa noche. Cuando volví a verlo, él dijo que deseaba no haberme buscado esa tarde. Me odié por ser tan poca cosa para él. Me odié mucho porque lo necesitaba, porque no podía vivir solo de los recuerdos de esa noche. --- Sonreí ante el recuerdo. Ese fue el día que yo conocí a Vitya. Ese fue el día en que él y Aki destruyeron mi vida. Fue una tarde, fue un día lluvioso.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD