CUARTA PARTE. EL CHICO DE LOS OJOS VERDES. Desperté cuando los recuerdos dentro de mi mente comenzaron a aprisionarme de nuevo. Cuando su hermoso rostro se hizo insoportable y su presencia lejana arañó mi garganta una vez más. Tenía miedo de regresar al inicio, cuando ella se marchó, cuando ella desapareció durante tanto tiempo; podía sentirlo en el temblor de mis manos, en el agitado ritmo de mi corazón contra mi pecho, en el sudor de mi frente y el deseo inquebrantable de huir de mi alma. ¿Por qué demonios no podía olvidarla y ser feliz? ¿Por qué tenía que despertar día tras día solo para sufrir por una noche de la cual ya casi no tenía recuerdos? ¿Por qué diablos era de esa manera? Me levanté despacio de la cama, aparté las sábanas de mi cuerpo y tome aire solo para dej

