Cuando despertaba, él se había ido de nuevo.

1636 Words
                                                                      TERCERA PARTE.                                                                         "VITYA & AKI"                                                                           ❁❁❁❁❁❁                                                             [Vitya: Su pasado, su niñez] Mi madre nunca decía nada. Mi madre se había resignado a lo que sucedía. Mi padre la golpeaba, mi padre un día iba a matarla pero, ella no decía nada, nunca, nunca decía nada. Yo había comenzando a odiar a mi madre, ella solo dejaba que mi padre me lastimara, ella lo dejaba hacer todas aquellas cosas con mi cuerpo. A ella no le importaba lo mucho que sufría, ella solo se encerraba con llave en su habitación cuando mi padre volvía a casa y se dirigía a mi habitación.. Aún cuando la llamaba llorando, cuando gritaba y la sangre en mi cuerpo se secaba, ella jamás me ayudó Ella lloraba mucho, yo... yo solo la miraba llorar y sonreía porque parecía sufrir como yo, quizá no. Aki y yo teníamos 10 años entonces, nos conocimos una tarde de invierno, una tarde en la que mi rostro lucía un golpe en mi mejilla, y había sangre que se había secado en mi camisa blanca, un día en el que yo estaba sentado solo en el parque, él no dijo nada, simplemente se quedo a mi lado y observó mi rostro con cuidado, me dijo que le gustaban mis ojos, que podía verse en ellos, dijo que mi cabello era demasiado oscuro y que le parecía genial. En ese entonces mi cabello había crecido demasiado, mi madre había dejado de cortarlo, yo no le importaba mucho ya. —Soy Aki, hola —sonrió, su sonrisa iluminaba su rostro, su cabello era rubio y estaba cortado recientemente pues no caía en sus ojos a diferencia del mío. Sus ojos eran del color del trigo, eran como miel sobre una tostada o como la tranquilidad del sol brillando por las mañanas. Me gustó. Acarició mi cabello con suavidad, sosteniendo los mechones largos contra sus dedos, me estremecí por un segundo, normalmente el único que tocaba mi cabello era mi padre, él me hacía daño, él solía jalarlo con fuerza y golpearme. —¿Cómo te llamas? — preguntó, las lágrimas acudieron a mis ojos, y miré mi ropa sucia, a comparación de él me veía fatal. No contesté, sin embargo, su sonrisa no desapareció y su mano libre se deslizó hasta la mía y la tomó con fuerza. Yo había comenzado a llorar, las lágrimas eran frías, las lágrimas no ayudaban pero, tenía miedo. Todos siempre me hacían a un lado, pero él estaba ahí, sosteniendo mi mano con demasiada suavidad con la suya como si temiera que yo me rompiera en cualquier momento. Jamás lo había visto, yo no iba a la escuela muy a menudo, sin embargo, él estaba ahí. —Hey, niño —me miró y su mano tocó mi rostro, justo por encima del golpe en mi cara, lloré con más fuerza. Él siguió de pie frente a mí. Sentí frío. —¿Cómo te llamas? — volvió a preguntar, yo enjuagué mis lágrimas con la manga gastada del suéter gris que llevaba. —No llores, tus ojos son hermosos, puedo verme en ellos — y su mano volvió a tocar el golpe.  —¿Te caíste? — preguntó, sus preguntas comenzaban a molestarme, a molestarme de verdad. —No — susurré, el sonrió en respuesta. —Sabes hablar — y sus ojos color miel me miraron de arriba a abajo, alejé sus manos de mí y retrocedí un par de pasos, él me miró confundido. —Sí, sé hablar — dije, mis piernas querían correr, pero no quería volver a casa, no ahí. —¿Cómo te llamas? —Vi... Vitya — murmuré, él me regaló una nueva sonrisa, luego miró hacía la calle en silencio, pasaron algunos segundos antes de que me hablara de nuevo, mi cuerpo se sentía tan cansado, él era la primera persona que hablaba conmigo a parte de mis padres pero, tenía miedo. —Vitya, no deberías dejar que te golpeen — sus palabras me hicieron querer correr, retrocedí un par de pasos más, él sonrió de lado. —Yo... —Te buscaré aquí de nuevo — y después de eso se marchó. Corrí a casa.                                                          ❁❁❁❁❁❁ Aki y yo comenzamos a vernos en el parque por las tardes. Aki y yo formamos una relación extraña, de alguna manera nos hicimos amigos. Él siempre hablaba, él siempre me consolaba aunque solo se sentara a mi lado mientras yo lloraba, nunca preguntó nada, nunca dijo nada aún cuando yo estaba sucio y desaliñado o en las ocasiones en las que mi rostro tenía un nuevo golpe, cuando a veces mi ropa tenía sangre. No dijo nada en los días que yo desaparecía dentro de las paredes de mi casa a causa de lo que mi padre me hacía. En ese entonces, él no iba a casa aún, yo tenía miedo que mi padre lo viera, que mi madre dijera algo por fin. Yo no sabía nada de la vida de Aki, yo no preguntaba, yo solo me sentaba a verlo jugar o leer un libro mientras estábamos en el parque, yo no decía nada, era igual que mi madre en ese aspecto. Aki siempre sonreía, no parecía haber nada que perturbara su sonrisa, o al menos no a la sonrisa que siempre tenía para mí. Con el paso del tiempo comencé a sentirme asqueado de mí mismo, comencé a tener miedo sobre lo que Aki supiera de mí, de lo que mi padre y su amigo de la oficina hacían conmigo ahora. Mi padre había comenzado a recibir dinero por mí, por mi cuerpo. Aunque estaba seguro que Aki sabía muchas cosas desde hacía mucho tiempo, quizás desde que nos conocimos. Sus ojos siempre estaban en mí, no importa lo que sucediera Aki siempre estaba observándome y sonriendo. A los 12 años, me di cuenta que estaba enamorado de Aki. Pero yo no sabía lo que él pensaba de mí. —Aki — susurré, él volteó a verme y su sonrisa de lado me hizo temblar, me acobarde de inmediato. —Vitya — dijo mi nombre y tomó mi mano con la suya, caminamos en silencio por el parque que desde hacía 2 años nos había visto todas las tardes y noches vagar sin rumbo. No dije nada más. ** Sus ojos de color miel me observaron un momento, luego recorrió cada espacio de mi fría habitación con su mirada un poco divertida. Las lágrimas seguían cayendo por mis mejillas hacia el gastado suelo de madera, aún así no dijo nada simplemente me dejó llorar en silencio, odiaba el silencio pero, era lo mejor que tenía, lo único que siempre me acompañaba. Abracé con fuerza mis piernas y escondí mi rostro entre mis rodillas para que no me viera de esa manera, no podía soportarlo ahora. Quizá antes había sido más fácil de superar, lloraba un rato y todo eventualmente desaparecía pero, ahora, con él ahí, con su presencia, con su olor, tenía miedo de perderlo, tenía miedo de que viera lo débil que había sido hasta este día. Tenía miedo de que llegara a sentir asco de mí después de todo este tiempo juntos. Seguí llorando. —Vitya - susurró mi nombre con demasiada calma, me sobresaltó un poco, sus manos acariciaron mi cabello con ternura y deslizó suavemente una de ellas hasta mi mejilla húmeda, levantó mi rostro y me hizo mirarlo, me perdí en sus ojos, en su sonrisa ligera, cómo la primera vez que lo había visto hacía algunos años. —¿Te lastimó? — preguntó, la sonrisa desapareció siendo reemplazada por una fina línea en sus labios, me encogí de hombros y miré hacia la ventana. Odiaba hablar de eso, odiaba que él preguntará esa clase de cosas. No me gustaba revivir esos momentos, me hacían sentir miserable, estúpido, sollocé en respuesta. Su mano se deslizó de mi mejilla al cabello oscuro que caía sobre mis ojos, lo movió con cuidado hacia un lado para mirarme mejor. Sonrió. —Hey... — me llamó, lo observé —Tus ojos son... tienes unos ojos hermosos, Vitya, incluso cuando lloras lo son. Me puedo ver en ellos — susurró, yo tragué en respuesta. Aki sabía traer a la luz lo bellos momentos del pasado. —Aki... — murmuré, su mirada aún se encontraba en la mía, mordió con suavidad su labio, me obligué a mirar a otro punto dentro de la habitación. Aki en ocasiones no entendía lo mucho que causaba en mí, lo mucho que estaba enamorado de él, por eso... por eso sentía tanta vergüenza que me viera así. Sentía tanto asco que supiera lo que mi padre me hacía cuando llegaba a casa, yo daba asco. Me estremecí ligeramente, Aki suspiró. —¿Te lastimó mucho hoy? — siguió preguntando, volví a encogerme de hombros, no tenía una respuesta para eso, incluso si la tuviera, jamás se lo diría, no a él. A diferencia de la primera vez que nos vimos, Aki preguntaba más cosas, Aki parecía entender lo que me ocurría. —Aki... —intenté llamarlo de nuevo, él acarició mi mejilla con sus nudillos, temblé en respuesta a su sutil toque, él me hacía sentir tan nervioso. —Odio esto, odio ver tus lágrimas, Vitya... no es justo. No debería ser de esta manera, ¿no has sufrido ya demasiado? — sus brazos rodearon mi cuerpo, y solo pude llorar de nuevo. Debía ser fuerte, sin embargo, siempre me rompía, todos los días volvía a caer en pedazos, en asquerosos pedazos. Y él... Aki siempre estaba ahí para recoger lo que quedaba de mí. Se quedó esa noche como de costumbre, hasta que mi cuerpo no pudo soportarlo más y me quedé dormido. Cuando despertaba, él se había ido de nuevo... **  
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