Audrey observaba la pantalla de su notebook una vez más, hacía ya un tiempo que no revisaba su correo, no el que recibía los constantes rechazos de los castings a los que asistía, si no que revisaba ese correo antiguo y con nombre vergonzoso. Su correo personal que compartía tanto con familiares y amigos. Desde su llegada a Los ángeles, había decidido cerrar sus r************* , no es que tuviera muchas ni que pasará demasiado tiempo en ellas. Los estudios no le permitían hacerlo y eso no la molestaba, así que siempre recurría al correo o a los mensajes de texto para comunicarse con el exterior. Ahora revisaba aquellos mensajes sin leer, los cuales en su mayoría eran promociones o cupones para comprar termos en una cafetería que le quedaba cerca del campus. Recordó su sabor favorito de

