—¡Mierda! ¡Mierda! —Maldecía Audrey mientras se alejaba lo más rápido que podía del lugar—¿Por qué me haces esto Diosito? —Decía la muchacha mientras intentaba recomponerse cuando una voz se unió a la escena.
—¡Audrey! ¡Espera! —Soltó Adam mientras se aproximaba hasta la muchacha.
«No mires atrás. No mires atrás»
—Lo siento de verdad señor, yo pensé que era Dante quien estaba en la habitación. Yo ni siquiera vi nada—Soltó la morena observando los pies descalzos de Adam. Estaba demasiado avergonzada como para mirarlo al rostro.
—Mira, fue un accidente. ¿No? —Pronunció la voz masculina. Audrey asintió ligeramente más calmada. ¿Acaso no la despediría después de verle el...?
—Lo fue, enserio que lo fue. Yo no quería molestarlo así. Le repito que no vi nada, enserio—Dijo soltando una risita nerviosa.
—¡Auch! —Exclamó Adam mientras rascaba la nuca de su cabeza.
—Quiero decir que no es que no haya visto nada de nada, sólo que fue—Decía la muchacha cuando se dio cuante de lo que salía de su boca—Bueno es hora de dejar de decir estupideces. Es tarde debo irme a casa.
—¿Viniste en auto o vendrán por ti? —Preguntó Adam mientras la seguía hasta el armario de la entrada.
Audrey tomó su bolso y su chaqueta de mezclilla color azul. Cerró la puerta del armario para encontrarse con el cuerpo semi desnudo de Adam.
—En toalla—Soltó totalmente avergonzada. Ahora hasta su cerebro le jugaba una mala pasada—Digo, pediré un Uber.
Adam sonrió. Audrey se sonrojó mientras se colocaba su chaqueta.
—Pensé que tu novio vendría por ti.
—¿Mi novio? —Preguntó extrañada. Adam rascó su nuca con la mano libre y luego asintió mirándola directamente a los ojos.
—Sí. Dante me ha dicho que tienes novio—Dijo Adam mientras estaba de pie a solo unos pasos de distancia de Audrey. Aún sostenía la toalla sobre su cintura y una que otra gota se le escurría del cabello.
Audrey rio.
—No, creo que ha entendido mal. Yo no tengo novio—Respondió Audrey.
—Oh, bueno iré a vestirme y te llevaré a casa.
—No, no es necesario. Yo puedo pedirme un auto—Decía Audrey mientras observaba la espalda de su jefe marcharse hasta su habitación.
Audrey soltó un bufido y se quedó allí recargada en la puerta de la entrada pensando que karma estaba pagando para que le ocurrieran tantas cosas en la vida. Pero rápidamente sus pensamientos cambiaron cuando sus ojos vieron a Adam caminando hasta ella.
Traía una camiseta a cuadros, jeans negros y en sus manos traía lo que parecía ser las llaves de su auto.
—¿Estás lista?—Pronunció él acercándose a la manilla de la puerta.
—Enserio señor Adam, no es necesario que deba salir de su casa por mí. No quiero molestarlo—Dijo Audrey mientras lo observaba.
—No molestas—Adam abrió la puerta y la dejo salir primero—Además es muy tarde, prefiero llevarte hasta tu casa para que llegues sana y salva. Y no me digas Señor, me hace sentir aún más viejo.
—Se lo agradezco, pero Dante, ¿No quedará solo? — Preguntó la morena mientras seguía la figura masculina hasta donde estaba el garaje—Me preocupa que pueda despertar y no encuentre a nadie.
—No, no te preocupes. Viene Sara hacer guardia de noche.
—¿Sara?
—Sí, es la sirvienta que viene en el horario nocturno para ayudarnos con algunas cosas.
—¡Vaya! —Soltó la muchacha intentando no sonar tan impresionada por el dato extravagante que acababa de escuchar.
Adam hizo una media sonrisa al verla y se detuvo cuando tuvieron el auto en frente.
—¡Adelante! —Soltó Adam abriendo la puerta de copiloto de la camioneta.
—Gracias—Dijo mientras intentaba posicionarse de manera apropiada para subir hasta el asiento.
—¿Necesitas ayuda? —Preguntó.
—No, no esta bien. Yo puedo—Dijo la muchacha afirmándose a duras penas del asiento para poder afirmarse.
—¿Segura?
—Sí, sólo que mi altura no es compatible con estas camionetas.
Adam se aproximó.
—Déjame ayudarte.
—Está bien—Dijo dedicándole una leve mirada. Adam puso una mano en el antebrazo de la muchacha y otra un poco más arriba de su cintura. A pesar de que traía la chaqueta de mezclilla puesta, pudo sentir el calor que emanaba—Ahora debes pegar un brinco. ¿Lista?
Audrey asintió.
—Ahora—Soltó Adam y Audrey saltó y en segundos pudo acomodarse en el asiento del copiloto. El pelinegro cerró la puerta para luego darse media vuelta y casi sin esfuerzo se subió a su asiento.
—Bueno, ¿Qué música te gusta? —Preguntó Adam mientras encendía el reproductor—Puedes conectar tu móvil si lo deseas.
—No soy de escuchar música muy actual, además mi móvil está quedando sin batería—Respondió Audrey mientras la camioneta comenzaba a moverse.
Adam no dijo nada sólo se dedicó a avanzar en el automóvil.
—¿Por dónde vives? —Preguntó con la vista fija al frente.
—Por Olympic Blvd—Respondió.
—¡Vaya! Es un viaje bastante largo de Sunset Blvd.
—Lo es—Soltó la muchacha mientras mordía su labio inferior. Se sentía un poco incomoda, no porque había besado a su jefe hace una semana atrás, ni siquiera porque hace un rato lo había visto completamente desnudo por accidente. La realidad es que estaba distante porque Adam intentaba sacarle platica. Y eso era bastante terrible porque ella no medía sus palabras.
—Dante se ha encariñado bastante contigo—Señaló Adam. Audrey lo miró y no pudo evitar sonreír.
—¿Eso cree? —Preguntó.
—Sí, es realmente agradable saber que puede contar contigo. Últimamente ha estado muy solo. Christine y yo— Dijo haciendo una pausa. Audrey lo miró expectante. Esperaba que en cualquier momento soltara la confirmación de que ellos se encontraban separados. ¿Acaso eso la alegraba? No lo tenía claro pero si algo sabía era que aquello la ayudaría a calmar la ansiedad producida por su mente.